Ney Blanco de Oliveira en la Corte del Rey

Charlas con Héctor Huerta

Capítulo XX: La fantasía y el fútbol la daban “Pelé” y el Santos.

HÉCTOR: Muchos incidentes en el interior de los equipos dejan enseñanzas. ¿Éste del Sao Paulo también dejó una lección?

NEY: Primero hay que aclarar que el torneo de Morumbí no tuvo campeón porque en el programa inicial no se contemplaban tiempos extras o penales en la final. Los organizadores suponían que con el empate se obligaría a un partido adicional, con lo cual ganarían otra taquilla. Pero no fue posible disputar el partido después porque el campeonato 1957-58 ya estaba encima. Así que ese torneo quedó sin campeón.

Y en relación a lo que tú me preguntas, efectivamente, aquí dejó una lección el incidente del Sao Paulo. Ya habíamos señalado que la equivocada actitud de mi hermano Mauro Ramos al pedir el cambio de Víctor Ratautas provocó malestar en el plantel. El entrenador Béla Guttmann aprovechó esa situación para dar una verdadera lección, no sólo a Mauro sino a todo el plantel.

Después de ese partido contra el combinado Santos-Vasco da Gama, Béla Guttmann reunió en una sala especial a todo el plantel y le habló a Mauro diciéndole: “No quiero capitán solamente para escoger el lado de la cancha en que vamos a jugar primero; ser capitán no es solamente estar en la ceremonia de la monedita al aire. Los capitanes en los equipos que yo dirijo son mis representantes dentro de la cancha. Ellos deben estar pendientes de que se cumplan las órdenes y el concepto futbolístico que yo quiero. Para esta temporada que vamos a iniciar, el Sao Paulo y yo necesitamos a Víctor y lo necesitamos a usted, Mauro. Así que olviden el incidente. Dense la mano y a seguir adelante”.

Antes de que esto ocurriera, replicó Béla Guttmann: “¡Ah, Mauro, me olvidaba de algo! Por favor, ¡ya no me cambie jugadores!”.

Mauro y Víctor se abrazaron y quedó enterrado el problema y para siempre la lección del maestro Béla Guttmann.

HÉCTOR: Suele ocurrir que un conflicto une, en lugar de dividir; eso ocurre en los equipos de fútbol que tienen verdaderos maestros en la Dirección Técnica. Pero en general, ¿qué pasó ese año con el Santos? ¿Repitió como campeón?

NEY:  No. Para el Santos no fue el año que esperaba. Llegó en condición de bicampeón; aparecía en el firmamento un Rey y tenía una de las delanteras más espectaculares que he visto jugar. Como si no bastara la aparición de “Pelé”, el entrenador “Lula” se aprovechó de la desbandada que permitió la directiva del Palmeiras, que vendió completita su delantera goleadora. “Liminha” se fue a la Portuguesa Desportos; Humberto al Lazio de Italia; yo, al Sao Paulo; Rodrigues al Botafogo de Río y Jair Rosa Pinto, el gran arquitecto del fútbol, fue al Santos a pedido de “Lula”.

En ese campeonato el Santos tenía en su delantera a Dorval, Jair, “Pagao”, “Pelé” y “Pepe”. ¡Una fantasía de fútbol!

Yo, aunque estaba de contrario (en el Sao Paulo) disfrutaba como nadie al ver actuar a esa delantera.

Todo lo hacían de sexto año, como diría el maestro Nacho Trelles.

Aunque Jair y “Pagao” nunca tuvieron la disposición anímica y física de “Pelé”, el diálogo futbolístico dentro de la cancha fue de alto nivel. Eran afines porque tenían el mismo libro.

Dorval y “Pepe” con su velocidad y potencia en el disparo completaban esa gran delantera.

Jair Rosa Pinto

Siento que fue de máxima importancia para “Pelé” la presencia de Jair Rosa Pinto y de “Pagao”, quienes colaboraron a su confirmación. Y no sólo fueron importantes para el Rey, sino también para “Zito”, Urubatao y muchos otros.

Y a pesar de esa delantera, el Santos no hizo la temporada que todos creían que realizaría. Es cierto que “Pelé” confirmó todos los pronósticos en lo individual, pero en lo colectivo el Santos no pudo alcanzar el tricampeonato.

Al final de cuentas la lucha cerrada fue entre el Sao Paulo y el Corinthians. Aunque debo decir que allá en la capital de Sao Paulo, nosotros estábamos siempre más preocupados del Santos que del Corinthians.

Siendo el resultado uno de los termómetros más importantes, el Santos perdió la oportunidad de ser campeón por las derrotas que sufrió ante el Sao Paulo. Primero les ganamos de visitantes 6-2, y en casa repetimos, 4-2. En este último partido “Maurinho” no pudo jugar y Béla Guttmann me puso como tercer hombre en la mitad de la cancha, con el maestro “Zizinho” y Dino Sani, dando entrada allá en la punta a Amaury Epaminondas, que ya estaba haciendo sus pininos en esta profesión. Ese día Amaury –al que la afición mexicana recuerda gratamente– hizo dos goles. Debo decir que en el partido quedó algo oscuro: el árbitro, inglés por cierto, del cual no recuerdo su nombre, favoreció tanto al Sao Paulo que el Santos protestó el partido y quería anularlo. No fue posible porque el simpático árbitro británico desapareció de Brasil como por arte de magia.

Al día siguiente descubrieron que había regresado a su país en vuelo nocturno.

Por todo esto les decía que “Pelé” fue primero campeón mundial que campeón de club. Esa temporada 1957-58, los monarcas fuimos nosotros, los del Sao Paulo.

(El próximo lunes: Suecia lo aguardaba con la corona dispuesta).

Twitter: @emaciasm

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Foto principal: Béla Guttmann al centro.