AL LARGUERO

Por: Alejandro Tovar Medina

Articulista invitado

El buen vino, no se disfruta bebiéndolo de prisa. Tiene que ser sorbo a sorbo y en pausas. También, no hace falta beberse la botella entera para apreciar la calidad del vino y en esto, las mejores marcas se comparan con el buen futbol, el que muestra el ritmo permanente, la técnica y el despliegue, el compromiso de los jugadores con sus colores y seguidores, la entrega y fervor por una meta como sobrevivencia, el afán por el juego, el destierro del engaño, de la farsa y el desdén.

Está claro que los libros, tienen tesoros muy oscuros y secretos pero los hombres de futbol, tienen riqueza de imágenes, detalles e ideas que desean no abrumar, sino lograr que esa riqueza actúe en su imaginación, porque después de todo es un ser vivo, deseoso de que su deporte posea lo suficiente para hacerlo feliz; de otra forma, el futbol se convierte en un vértigo de angustia. Hay técnicos y jugadores que son agentes del caos, cuando los fans quieren bailar el mambo.

Los ojos puestos por todos en el futbol mexicano miran con distinta óptica y juicio pero no hay nadie que acuse un sentimiento de satisfacción por el nivel de calidad general, porque seguramente éste es uno de los torneos de más bajo brillo. Uno ve al América de Solari, líder pero juega como un equipo cualquiera, común, simple, rutinario, sin un detalle que de verdad lo avale.

La conciencia tiene una alianza con la obra del hombre y ambos establecen un dialogo silencioso, por eso cuando más hondo o compleja es una obra de arte, videos, imágenes, música o literatura, mayor es el grado de participación activa de quien la mira, escucha o la lee pero esto trae una cultura en desarrollo que administra conocimiento y no es fácil después, satisfacerla.

Antes vivíamos con ignorancia. Los medios tomaron vuelo y llenaron el espacio de maravillas para el exigente, como también de mensajes tóxicos y consumismo pero cuando llegaron al juego que nos domina, se pasaron de sabor y el domingo a la mañana nos dejan por tv partidos, escenas y jugadores que uno quisiera fueran activos todo el día. Europa bien parece tener un paraíso.

A falta de béisbol, te dejas llevar por las promesas de la promoción donde se presagian duelos que parecen de otro mundo y ubicas que son solo de los chicos nuestros, con sus vicios de siempre y con el sello de irregularidad absoluta. Pumas fue exhibido por Santos en casa y luego enfrenta a Cruz Azul y lo doblega con un espíritu vibrante, con goles espectaculares y con hombres reciclados, mientras los campeones y su técnico quedan reprobados, avergonzados y muy preocupados.

Almada y Santos Laguna son un caso especial. El DT no puede entrar a cabecear y se queda mudo con Aguirre fallando solo frente al arco, mira que llega su gente pero no tiene un matador y sus extranjeros becados no resuelven una. Es meritorio que haya arañado al grupo de los cuatro y queda al parejo de Toluca y Puebla, pero encima de Cruz Azul, Rayados, Chivas y Pumas.

Orlegi tapó un agujero al Atlas pero hizo otro a Santos llevándose a Furch y ahora mismo los chicos de Almada buscarán una victoria sobre el miedo pues no tiene quien resuelva en el área. Los fans deben ahora dejar de especular con los tiranos del espíritu y nosotros, esperar a la navidad para regalar el aparato y sistema de cable que nos muestra un paraíso de futbol pues aunque nuestro mundo no sea el mejor, es la única alternativa.

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