AL LARGUERO
Por: Alejandro Tovar Medina
Articulista invitado
La dopamina ayuda al cerebro en funciones motrices; al movimiento y todo lo relacionado al estado de ánimo, y se obtiene en buena medida con estímulos de relajación, ejercicio, música, bailar, leer y meditar, lo que nos vendría bien a todos los que observamos y por tanto, nos preocupamos por la situación política del país y, desde luego, por lo que nos da el futbol, que se empeña en ser bipolar, aunque sigue teniendo cierto encanto de sus seres especiales.
La lógica es solamente una invitada al baile, pero dista de ser protagonista, por lo falible. Hay elementos, como la sorpresa repentina, esa que se asemeja al bulling, que de sí mismo es un tema terrorífico que provoca más escalofríos que cualquier fantasma, por más que las ilusiones generen refuerzos de dopamina, que son como un mago manejando la sobreexcitación del cerebro.
Toluca vivía de su reino dominante en casa, cuando John Kennedy (Itaúna, Minas Gerais, Brasil, 23) se asomó al área roja y puso un bombazo al ángulo izquierdo que silenció el griterío rojo, y que señaló que Pachuca, con Esteban Solari (Rosario, Argentina, 46) por algo pertenece a una familia de tradición futbolera, y que ahora pide un sitio legítimo, que pretende un nuevo destino.
Y América, buscando respuesta a cualquier superficialidad, se encontró con unos Pumas que juegan sin detenerse, palpitando todas las emociones y dejando en el vestuario todos los miedos, entrando con gran fe al valle a donde acuden por aventuras todos los que deciden arriesgarse, fieles al ímpetu de Efraín Juárez (CDMX, 38), quien dice que hacer buen futbol es una forma de amarlo, pues UNAM juega sabiendo que cada minuto tiene su angustia, y no todo es freno y arranques.
Las redes sociales están para mantener viva nuestra atención, sin principio ni final, con paradas naturales, y en ellas vemos el show de dos árbitros retirados, que riñen y ventilan sus desprecios. Fernando Guerrero (44) y Francisco Chacón (49) se lucen con criterios diferentes con el VAR y el silbante Luis Enrique Santander(43) por un cambio. Lo que mueve mayormente es el escaso vocabulario que manejan ambos en sus mensajes, con redacción muy rudimentaria, donde vemos y ratificamos que la escritura debe ser el epilogo de un diálogo visual de la memoria.
Tal vez lo mejor sería poder convocar a sapientes que nos muestren otros caminos, esos que nos lleven a mejores conclusiones, esas que nos hagan comprender mejor el juego, porque está visto que el VAR atrapa ladinos que antes disfrazaban de arte su picardía, y no se cumple. Que venga entonces el gran Braid James (Escocia, 1795-1860), el famoso médico terapéutico, que utilizaba el trance como un estado hipnótico leve, con el cual el paciente no pierde la conciencia, no pierde el juicio crítico y la capacidad de discernir, alivia el dolor y hace la audición aguda.
Eso nos vendría bien a todos en este tiempo, porque la problemática y el entorno ahogan, no solamente el futbol, también la vida misma. Además, dicen es solo sentirse adormilado. Porque la memoria, el deseo, lenguaje y percepción, son fenómenos extendidos que desbordan el cuerpo. Debe ser solo como andar con tres tragos encima o un poco desvelado, pero lúcido y contento. Lo interesante sería saber si eso funciona también con los amores.
X (Antes Twitter): @Tovar1TV
