Ney Blanco de Oliveira en la Corte del Rey

Charlas con Héctor Huerta

Capítulo XXI: Suecia lo aguarda con la corona dispuesta.

HÉCTOR: ¿En qué condiciones llegó el Rey a recoger su corona en Suecia?

NEY: Mal, diría yo. Aunque ya había confirmado su condición de fuera de serie ante la afición brasileña, no fue campeón con el Santos en la temporada 1957-58. Más aún: el hecho de que fuera Flavio Costa el entrenador de la Selección era un factor en contra. La demostración vino de la convocatoria de Flavio Costa, en la que se olvidó de grandes jugadores, novatos por cierto, pero enormes como futbolistas. En aquella fatídica gira, que no convenció a nadie (menos al doctor Joao Havelange), Flavio Costa había excluído los llamados de jugadores como “Garrincha”, “Vavá”, “Dida”, Altafini, “Zito”, Dino Sani, “Zagallo”, De Sordi, Orlando, Bellini y, desde luego, “Pelé”.

El fracaso de aquella aventura y el cambio de Vicente Feola por Flavio Costa, ayudaron a estos jóvenes que tenían una gran proyección hacia el futuro.

Hubo un partido determinante para el Rey, que fue jugado contra la Selección de Argentina, como preparación para el Mundial de Suecia 1958. Estoy recordando que en ese encuentro el futuro monarca jugó por primera y única vez al lado del maestro “Zizinho”. Brasil perdió 2-1 y “Pelé” hizo el gol brasileño.

Ahí enseñó que era confiable. Podía hacer hazañas en una cancha de fútbol.
Pero aún así, decía, el Rey salió con algunas desventajas a Suecia. Primero, que tenía tan sólo 16 años 8 meses. Aparte, no tenía una estructura física ideal para jugar un Mundial de Fútbol, y menos en Europa. Dudar de su estado anímico y de su temperamento sería tan atrevido como negar la historia. Esos atributos los había mostrado desde que era visto como excelente prospecto con las juveniles.

Otra de las desventajas que se le presentaron fue una lesión seria en el tobillo derecho, jugando contra el Corinthians. El lateral izquierdo Ary lo lastimó y puso en peligro su participación mundialista.

A pesar de ello le tuvieron confianza y enyesado lo llevaron a Suecia, ante el reporte de que podía jugar conforme avanzara el torneo.

Todos recordamos que “Pelé” no inició como titular, y a pesar de eso las cosas se le estaban dando al seleccionado brasileño. “Garrincha” tampoco estaba en el cuadro titular.

El primer ataque en Suecia estuvo compuesto por: Joel (Flamengo), “Didí” (Botafogo), Altafini (Palmeiras), “Dida” (Flamengo) y “Zagallo” (Botafogo).

HÉCTOR: ¡Vaya lujo: tener a “Pelé” y “Garrincha” en la tribuna!

NEY: SÍ… En el segundo partido se presentó el primer cambio en el ataque: salió “Dida” y entró “Vavá”. Feola conservó ese ataque en el tercer juego.
Aunque Brasil había logrado la calificación a cuartos de final, todavía no era una máquina de jugar al fútbol.

Garrincha

Nilton Santos y “Didí”, los cerebros de varios seleccionados, venían insistiendo con Feola para que les diera la oportunidad a “Pelé” y a Garrincha.

Feola, inteligente, pero también novato en eso de Copas del Mundo, aceptó la sugerencia y en el partido contra Francia el ataque brasileño sufrió dos modificaciones históricas: salieron Joel y Altafini, y entraron “Pelé” y “Garrincha”. Otro cambio de Feola fue por su cuenta: sacó a Dino Sani y puso a “Zito”.

Un movimiento más sucedió después, pero casi pasó inadvertido para los aficionados y los medios de comunicación: si ustedes revisan las alineaciones de la selección brasileña en la Copa del 58 encontrarán que el lateral derecho, De Sordi, mi compañero de equipo, estuvo presente en todos los partidos y sólo dejó de alinear uno, en la final frente a Suecia. Grande fue el disgusto de De sordi contra Feola. Sucedió que en medio de aquella euforia por jugar la final, el psicólogo Joao Carvalhaes, que por primera vez era utilizado en una selección, aconsejó a Feola ese cambio, colocando como argumento básico un estudio antropológico que determinó la salida de De Sordi y la entrada de Djalma Santos. Algún día contaré con mayores detalles este curioso suceso.

La historia de esta final ustedes la conocen. El niño “Pelé” convenció a tirios y troyanos.

Era un jugador non. Ahí nació, para todo el mundo, el Rey del Fútbol.

Luego de ver la excelsitud y la majestuosidad de sus acciones, todos coincidimos. ¿Es el Rey? ¡Viva el Rey!

(Mañana: el retorno a la corte, para un largo reinado).

Twitter: @emaciasm