LA FIESTA ESTÁ VIVA

Por: Rafael Cué*

Articulista invitado

Comenzamos mañana una nueva temporada más en nuestras vidas, el 2020 está ya entorilado, y como suele suceder en el toreo, el de los rizos está lleno de incertidumbre, posibilidades, adversidades y oportunidades.

Como sociedad taurina nos ha venido costando trabajo poder disfrutar de nuestra pasión y derecho constitucional de acceder a ella con plena libertad y sin tener que aguantar a los pesados antitaurinos, radicales e ignorantes personajes que no entienden que el toreo es arte; la cultura taurina que muchos no quieren ver, que desconocen o que por mera pose social y bandera política intentan abolir, una tradición que lleva en nuestro país más de 450 años; a todos ustedes les tenemos un mensaje de Año Nuevo: no bajaremos nunca los brazos para defender nuestro derecho a la libertad de disfrutar de esta maravillosa cultura, de sentirnos orgullosos de nuestras tradiciones, colores, óleos, rituales, manifestaciones y folklore; ustedes, que intentan mostrarse posmodernos queriendo adoptar costumbres anglosajonas cuyo único objetivo es incrementar la industria de las mascotas, a ustedes, amigos antitaurinos, los han deshumanizado, el animalismo como dogma que fanáticamente profesan, lo único que evidencia es precisamente su absoluta falta de humanismo, ya que con sus creencias y ridículas postulaciones están yendo en contra de los derechos legítimos, constitucionales y de plena libertad de otros seres humanos.

El taurino es un gran humanista y ecologista. No somos ecológicos urbanos como ustedes, que pasear en un parque un sábado a su perro en carriola vestido de niño y hablándole con ternura, lejos de hacerlos ver bien los hace ver muy mal.

Acabo de ver una escena maravillosa, precisamente en estos días de descanso, dando un paseo por un parque se cruzaron dos señoras jóvenes, ambas con carriola, una con su hijo de unos tres años, y la otra ridícula con un perro que hasta tenía moños en las orejas; la cara de tristeza y humillación del perro contrastó con la carita de asombro del chaval, que no entendía lo que había visto. Así la sociedad.

Las corridas de toros pueden o no gustarte, eso lo respeto, lo que no tolero es que se intente coartar la libertad de quienes gustamos del toreo, del toro, de su crianza, y del arte que emana de las emociones únicas que surgen cuando se encuentran un toro y un torero, ante esto soy cada vez menos tolerante. Entrar a la plaza escuchando a un idiota con un megáfono insultar a niños, señoras y a todo aquel que va, está convirtiéndose en algo patético para estos trastornados a sueldo que no saben lo que dicen, que provocan buscando una respuesta, y a quienes tarde a tarde los taurinos les hacemos faena ignorándolos, sin caer en sus provocaciones y mirándolos hasta con ternurita, otorgándoles una clase gratuita de respeto y educación.

Taurinamente este año ha sido bueno, hubo toros muy importantes, muchos indultos, y consolidación de toreros, como el caso del “Calita”, que ha tenido un muy buen año, el complicado, donde hay que demostrar que se es capaz de aguantar el trajín de ser torero importante; un par de malas tardes a finales de año sólo le servirán para afrontar el 2020 con más ganas e ilusión.

El fin de año fue tremendo para un buen torero mexicano que andaba olvidado, pero que 2019 lo asumió como su año de vuelta y pudo rematarlo en dos tardes seguidas en la Plaza México en las que salió por la Puerta Grande, ni más ni menos, me refiero a José Mauricio, quien se suma a la gran baraja taurina nacional. Tenemos una gran variedad de toreros buenísimos, jóvenes y muy jóvenes, la gran mayoría cuajados, incluso toreros desde niños algunos, y que son y deberán ser la base taurina para todas las ferias de 2020.

Enlistaré algunos sin orden en particular, para que cuando usted los vea anunciados no dude en ir a los toros: “El Zapata”, José Luis Angelino, Jerónimo, “El Chihuahua”, Joselito Adame, “El Payo”, Arturo Saldívar, José Mauricio, Fermín Rivera, Diego Silveti, Juan Pablo Sánchez, Sergio Flores, Luis David, Leo Valadez, Angelino de Arriaga, Diego Sánchez, Gerardo Adame, Fabián Barba, “El Galo”, Juan Pablo Llaguno, José María Pastor, Francisco Martínez, Gerardo Rivera, Antonio Mendoza, Nicolás Gutiérrez, José María Hermosillo, y algún otro que se me escape.

Para mayor agrado, el escalafón menor también está nutrido de enormes prospectos, casi realidades de toreros que emocionarán y mantendrán viva nuestra pasión: Héctor Gutiérrez, Miguel Aguilar, Diego San Román, Sebastián Ibelles, José María Mendoza, José Miguel Arellano, Juan Pedro Llaguno, Cristian Antar, Juan Querencia, José Sainz, más los que se sumen a este escalafón.

Abrazo y felicito a todos los ganaderos de bravo del país, olé por su afición y por su amor al toro. Saldrán buenos y malos, bravos y mansos, lo importante es que sigan saliendo y sean ustedes copartícipes de la creación artística del toreo.

Que mañana al iniciar el 2020 lo hagamos con la ilusión del chaval que viste por primera vez de luces, y que logremos hacerle faena a este año, el cual espero venga con bravura y ganas de que todos salgamos adelante. Salud, trabajo y toros, del resto nos encargamos solos.

Un abrazo para usted, amigo lector, y aquí nos vemos el martes que entra con la primera entrega del 2020.

Twitter: @rafaelcue

*Artículo escrito para el diario El Financiero, reproducido por voluntad del autor en Intelisport.