Por: Rubén Romero

Articulista invitado

El Reglamento de la IAAF establece que para premiar una carrera de ruta que ofrezca premios en efectivo debe usarse el “tiempo oficial” que transcurre entre el disparo de salida y el momento en el que el corredor cruza la meta.

El “tiempo neto” (La diferencia entre el cruce la línea de salida y el cruce de la meta) no cuenta para este fin, porque se busca promover la competencia justa.

Un corredor podría cruzar la línea de salida un minuto después del disparo de salida, y cruzar la meta un segundo después que el ganador general, de manera que su tiempo chip sería menor.

El problema es que el ganador general nunca supo que competía contra un corredor “rezagado” ni tuvo la oportunidad de reaccionar contra él, lo que explica el espíritu de la regla de la IAAF.

En el Maratón de Boston tres corredoras arrancaron en la segunda “ola” (29 minutos después) y registraron tiempos oficiales (respecto a sus disparos de salida) que las ubicaría entre los primeros 15 lugares de la modalidad élite.

Jessica Chichester, de Nueva York, registró un tiempo de 2h45’23” que la ubicaría en quinto lugar élite; Verónica Jackson, de Nueva Jersey, ocuparía el lugar 13 (2h49’41”) y Becky Snelson el lugar 14 (2h49’50”).

Para arrancar en la modalidad élite deberían demostrar récords personales menores a 2h47’50”, y ellas no lo tenían.

Para dar una idea de proporciones, vale decir que la corredora élite número 15 de la edición 2017 cruzó la meta en 2h36’30”, tres minutos y medio más rápido que la ganadora de este 2018.

Las protestas no se hicieron esperar, a pesar de que las tres corredoras sabían que por arrancar en la segunda ola no tenían derecho a premios en efectivo.

La reacción de los organizadores fue apegarse a la regla de la IAAF en el sentido de que Chichester, Jackson y Snelson no recibirían premios en efectivo por no haber tomado el disparo de salida de la modalidad élite, y en eso tienen razón.

Pero dos días después, “y de manera excepcional”, los organizadores decidieron duplicar el pago de los premios de esos lugares, como si la segunda ola fuera otra carrera, por las extremas condiciones en las que se corrió.

¿Hicieron bien los organizadores de Boston? Nos interesa su opinión.

Recuerda que correr es salud y algo más… mejor calidad de vida.

Twitter: @Romerodromo

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