AL LARGUERO

Por: Alejandro Tovar Medina

Articulista invitado

Escribir, es entrar a donde nadie te ha llamado.

Es como quien avanza sufriendo las tormentas, porque hoy en día hay más redactores que lectores y sabemos los fans del futbol que durante generaciones, los medios han forzado a la gente a no pensar, cuando las masas tienen ojos de una extraña vivacidad y una mente más abierta y distingue cuando la información está mediada por los intereses y hacen que el infierno se multiplique, por ello buscan recuperar la luz de la verdad.

Aunque se cree que el antídoto sería crear una sociedad más culta, que rechace las especulaciones y no facilitar la proliferación de las noticias falsas, que se tuviera la capacidad para distinguir la realidad de la ficción, sigue existiendo un espacio grande y los medios son ya un azote y hay quienes creen lo primero que se les dice, pues a veces la gente elige no saber, por pereza.

Claro que el pueblo santista tiene todo el derecho de alimentar esperanzas y hacer bandera de vida con sus ilusiones, es muy legítimo su deseo de pensar que puede avanzar en el torneo corto, porque además es una prueba de calidad para los ocho que ingresen y a veces, de tan encarnizada lucha, se postula el menos favorecido pero Santos no es un “caballo negro” como dicen, los que tal vez no han descubierto que hizo más puntos y goles que nadie, que se mantuvo arriba de todos.

El liderazgo se muestra en la cancha y en la vida y aunque a menudo la pasión nos ciega, todos deben creer en la MX que el estilo es una expresión de inteligencia y este equipo, lo tiene bien definido, no es un cuadro que ande pisando entre tinieblas, sino un perseguidor de la excelencia, que puede disipar con su actitud las dudas que le rodeen en su cita con la portería rival. Almada y su gente tienen el sabor del pueblo, el color de los marginados y hasta el olor de la pobreza. Si el poeta es artesano que crea con palabras, el futbol es ejemplo de vida con respuestas para todos.

Hay quienes están destinados por su manera de ser y encararse a la vida, a convertirse en personajes novelescos y en estas liguillas suelen aparecer, con esa costumbre que tienen los aprendices de ídolos de crear historias con la imaginación y su futbol que fabrica sentimientos, es un tiempo ideal para descubrir talentos secretos, en un instante eléctrico, lleno de sabor.

Son otros tiempos, que piden disculpas a la melancolía. Vivimos en la élite del futbol mexicano y debemos encararlo con optimismo, seamos ojos que trasmiten y luz que alienta, somos un pueblo privilegiado y envidiado, cuando hay muchos llamados grandes que no pasaron o están pendientes. Somos sueño y tentación de una rebeldía, pues la estética siempre dice la verdad.

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