Por: Fernando Benito

Articulista invitado

El anuncio de que el equipo Algodoneros de Unión Laguna no jugará en la Temporada 2019 de la Liga Mexicana, causó gran impacto en la afición de la Comarca; sin embargo, no resultó ser ninguna sorpresa, ya que desde la campaña pasada se venía manejando la opción de que la directiva guinda pidiera un año sabático ante la imposibilidad de costear debidamente los gastos que significan participar en el circuito de nuestra pelota.

La ilusión que despertó la gestión de los hermanos Erick y Juan José Arellano, cuando adquirieron oficialmente la franquicia en marzo del 2016, terminó en un triste desenlace para los amantes del “Rey de los Deportes” de la región, quienes ahora impotentes observan como desaparece una de sus alternativas favoritas de entretenimiento.

Los nuevos dueños del entonces Vaqueros, llegaron con muchas ganas de trabajar y realizaron una enorme inversión; el Estadio de La Revolución fue embutacado por completo y se instaló una pantalla de enormes dimensiones, además de que el equipo fue apuntalado con jugadores de calidad para ser competitivo.

Esto llevó al Laguna a tener una primer temporada sensacional bajó su gestión, al terminar con récord de 63 ganados y 50 perdidos, para calificar en el cuarto lugar de la Zona Norte, aunque fue eliminado rápidamente en la primera ronda de los playoffs por los Sultanes de Monterrey.

Luego al siguiente año, la novena lagunera mantuvo un nivel importante de juego, pero no pudo clasificar, no obstante concluir con una buena marca de 60 victorias y 49 derrotas.

A pesar de los aceptables números, fue en esa campaña del 2017 cuando se presentaron las primeras señales de que algo no estaba bien al interior del club. Se comenzó a entrenar tarde en la pretemporada y se conoció esa incomoda situación de que durante varios meses, el Estadio de la Revolución no contó con el servicio de agua y drenaje al arrastrar un adeudo importante con el Municipio de Torreón.

Además en lo deportivo comenzó a darse lo que mucho temía la afición, que algunos jugadores destacados de la escuadra guinda fueran enviados a los Leones de Yucatán, el otro equipo propiedad de los hermanos Arellano, lo que dejó de manifiesto que para ellos existía definitivamente una prioridad, y esta no era Algodoneros.

La bomba estalló en este 2018 con el desinterés que mostraron los propietarios. Unión Laguna fue desmantelado casi por completo y el juvenil roster que quedó con la responsabilidad de competir, no tuvo la capacidad de responder. El resultado: una campaña de Primavera de 23 ganados y 34 perdidos y otra de Otoño de 18 triunfos y 39 descalabros, en la que incluso se llegó a tener una racha de 14 derrotas consecutivas, la peor desde que nació la franquicia.

Ahora con el anuncio que se hizo en la Asamblea de Presidentes, donde se oficializa la decisión que tomó la directiva, Algodoneros permanecerá en el “limbo” a la espera de que pueda retornar a la actividad como lo ha hecho en anteriores ocasiones, aunque duele demasiado el hecho de que se haya cortado de tajo una historia ininterrumpida de 33 años.

Solo hasta entonces se sabrá si continuará la identidad luchadora que le dieron a Unión Laguna peloteros y managers como Memo Garibay, “Zacatillo” Guerrero, Martín Dihigo, Pedro “Charolito” Orta, Antonio Pollorena, Héctor Espino, Leo Hernández, Erick Melvin Payton, David Stockstill, Juan Manuel Palafox, Miguel Alicea, Dionys César, Juan Salvador Delgadillo, Emmanuel “Peque” Váldez y muchos otros más.

Los beisboleros de corazón, esperaremos con paciencia.

 

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