Por: Rubén Romero

Articulista invitado

Derek Murphy es el titular de Marathon Investigation, la página de internet que denunció a los miles de corredores que cortaron camino y a los cientos que “calificaron” para el Maratón de Boston de manera ilegítima en el Maratón de la Ciudad de México del 27 de agosto pasado.

Murphy escribió en su página: “Recibí una solicitud para que revisara los resultados y me encontré una cantidad sin precedentes de falta de lecturas en los tapetes, atribuible a corredores cortando camino”.

Marathon Investigation recibió esa solicitud, presumiblemente de alguien de México, invitándolo a encontrar lo que sabía que iba a encontrar, y que al final dejó muy mal parada a la comunidad corredora mexicana a nivel internacional, incluidos los organizadores.

Contra eso no hay nada que hacer. Las cifras de los tramposos son contundentes. Son una realidad inobjetable.

Pero lo que no tiene sustento es lo que se ha difundido en algunos medios (incluidas redes sociales), en el sentido de que al maratón capitalino se le revocará su calidad de calificatorio para el Maratón de Boston y le será negada la Etiqueta de Plata de la IAAF.

Ninguna de las dos aseveraciones es real. El Maratón de Boston negó que lo vaya a hacer y el Reglamento de la IAAF en ningún momento condiciona el tema de los tramposos para otorgar sus etiquetas.

Las advertencias de revocación y negación de la Etiqueta parecen, más bien, producto de la imaginación de alguien que supone que así debiera ser. Es como una leyenda urbana que nace de suposiciones.

Lo que ocurrió con los tramposos estuvo muy mal, de eso no hay duda: ni los que cortaron camino para recibir una medalla fueron honestos y menos lo fueron quienes trataron de calificar para Boston con “mulas” o cortando camino.

Hay quienes defienden a los corredores que por pagar su inscripción tienen derecho a participar de la fiesta, aunque sólo corran 10 km. Tienen derecho a participar en “la fiesta”, pagaron “por entrar”.

Pero también hay quienes cuestionan la mala imagen que este incidente significa para México y para los mexicanos a nivel internacional cuando se busca organizar un maratón de primer mundo.

Todo eso se ha proyectado a nivel internacional y parece un triste recordatorio de aquel desafortunado episodio en el que Roberto Madrazo cortó camino para ganar su categoría de edad en el Maratón de Berlín de 2007.

El caso de los tramposos en el MCM parece ratificar nuestros méritos y merecimientos para recibir una etiqueta, pero no una etiqueta de las que otorga la IAAF. Me refiero a una etiqueta mucho menos honorable. La etiqueta de tramposos.

Comentario aparte: Recuerdo a un amigo que corrió el Maratón de Nueva York dos meses después de la “hazaña” de Madrazo, que fue objeto de burlas y algunos insultos a lo largo del trayecto del maratón por usar una playera con los colores de México. Triste, muy triste.

Recuerda que correr es salud y algo más… mejor calidad de vida.

 

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