Por: Rubén Romero

Difícilmente hubiera imaginado Pierre de Coubertin que una empresa televisora llegara a pagar cuatro mil millones de dólares por los derechos para transmitir al mundo los Juegos Olímpicos que él creó. Simplemente, en ese tiempo no había televisión.

Lo que tampoco imaginó el barón fueron las serias implicaciones políticas, económicas y humanas a las que llegaría lo que él concibió como el “espíritu olímpico” y el “juego limpio” que inspira los Juegos y a la humanidad.

El problema de dopaje de Estado implementado por Rusia fue denunciado por el Reporte McLaren de la WADA (World Antidoping Agency).

Ese documento no deja lugar a dudas: Se sustituyeron muestras sospechosas de dopaje de manera planeada y clandestina por muestras “limpias”, conservando el DNA de los atletas implicados, por instrucciones de los más altos niveles del Gobierno ruso.

Bryant Gumbel de Estados Unidos, denunció en su programa Real Sports que Vladimir Putin, presidente de Rusia, buscó una alianza con Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) para organizar los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014, para lo que realizó una inversión de 51 mil millones de dólares con lo que salvó esos Juegos.

Gumbel señala cómo Putin buscó esa alianza para restaurar su degradada imagen personal y para tratar de recuperar una economía tambaleante, buscando legitimarse al acudir al nacionalismo ruso y a sumarse al mensaje olímpico de Bach de “hacer del mundo un mejor lugar a través de los Juegos”.

Rusia cumplió con todas las exigencias el COI, y ahora Bach le debe el favor a Putin, por lo que se negó a aceptar la recomendación de la WADA en el sentido de vetar a Rusia de los Juegos Olímpicos de Río, lo que le ha traído muy severos cuestionamientos.

Gumbel señala cómo en Río se desviaron importantes recursos para construir las instalaciones olímpicas restando fondos a servicios tan importantes y tan críticos como hospitales y servicios médicos que ahora se encuentran en condiciones deplorables .

En el reporte de Gumbel se advierte: “Ojalá que si vas a ir Río no tengas necesidad de ser hospitalizado”.

Al COI no me incomodó que Río incumpliera su compromiso de hace siete años de evitar que las aguas negras llegaran la Bahía de Guanabara, donde se efectuarán algunas pruebas acuáticas, como tampoco le importó la contaminación que asfixió los Juegos de Beijing 2008.

Los despojos que han sufrido las clases más humildes de Sochi y de Río, así como los inhumanas condiciones a las que se ha sometido a los trabajadores que han hecho posible la espectacularidad de sus instalaciones encubren la despiadada realidad en la que se apoyan los tan esperados e inspiradores Juegos Olímpicos.

Nada de esto se pudo haber imaginado De Coubertin.

Recuerda que correr es salud y algo más… mejor calidad de vida.

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