AL LARGUERO

Por: Alejandro Tovar Medina

Articulista invitado

Nadie sale de la guerra ni del amor, ileso. Todos nosotros, después de la pandemia no somos los mismos, pues el panorama general, el ambiente, la sociedad y el entorno todo, ha cambiado. En esta huida que emprendemos los que deseamos conservar las ideas que se resisten a morir, encontramos que la vida nos enfrenta con tarjetas rojas y tiros libres desde cualquier sitio. Ya no se ubican a los hombres que digan verdades, solo hay intereses y terreno fértil para desinformar.

Usted voltea y mira que ahora los fieles fans de Chivas se violentan contra sus jugadores. Puede mirar que todos huyen. Los sorprendentes Pumas hacen sufrir a los ricos Rayados y Don Vucetich dice que no fueron superados, solo  «tuvieron desatenciones.» El inca Reynoso parece no saber utilizar a su dotado plantel y «quiere volver a las bases» en Cruz Azul. Santos casi es doblado por Querétaro y lo salva el gol agónico de Jordan, pero Fentanes sorprende a todos diciéndose «orgulloso por el esfuerzo». ¿Qué eso no es factor inherente de todos los profesionales?

Afortunadamente la MLB ha regresado después que parecía en picada pero los que sabemos poco y desde niños somos de un solo equipo, quedamos esperando que alguien nos ilumine el camino para aferrarnos a alguna cierta esperanza, porque Aaron Boone se ve como tibio al frente de los queridos Yankees y el gran Brian Cashman (54) con sus 24 años como gerente general, ya no ha dispuesto de gran presupuesto para llevar agentes libres. La familia Steinbrenner lo tiene atado.

Vimos que se fue Urshela y apareció Donaldson. Mientras Gleyber Torres y DJ Le Mahieu se alternan en segunda, ubican a un joven hawaiano Isiah Kiner-Falefa (27) extraído de Rangers a las paradas cortas, posición que parecía solo hecha para Derek Jeter (46) ya miembro del Salón de la Fama desde el año pasado. El fue mago y jefe del show de 1995 a 2014. Ganó cinco Series Mundiales y 7 banderines, 5 guantes de oro. Bateó promedio de .310 con 260 cuadrangulares.

Los fans de NYY extrañamos plumas como la de Claudio Mario Martínez, que nos inducía al terreno con citas de gran memoria y afición. Tenemos que buscar en los videos y archivos para repasar hazañas de quienes quisiéramos haber conocido como PhIl Rizutto que fue un parador en corto de ensueño de 1941 a 1956 y que ganó siete Series Mundiales o el fenomenal, dicen, Frank Crosetti que desde 1938 hasta 1948 fue el héroe de la posición de lujo.

Nos queda el consuelo de que vimos mil veces en videos a Bucky Dent que nos hizo felices en 1978  con su cuadrangular en Boston, venciendo al «monstruo verde». Formidable jugador que se fue del béisbol por lesiones con solo 29 años encima. Y queda solo confiar en que  Boone pueda ganar en fibra y pasión y muestre el temple, la intensidad y coraje que solía derrochar Billy Martin.

El bateo sigue siendo su baluarte principal pero con el dominicano Germán fuera, el staff de pitcheo debe responder comenzando por Gerrit Cole y luego Cortés, Taillon, Severino y Montgomery, con Green, Holmes, Luetge, Loáisiga y desde luego el cerrador Aroldis Chapman. Aunque eso parte de la ilusión de aficionado, más que de un estricto análisis de la realidad.

Todos estos espejos de mala salud mental, son producto de la pandemia, que nos impuso una vida asediada por los miedos, porque supimos y vimos cómo la tempestad cambió de bando, uno quisiera ser como el fotógrafo Robert Capa, con todas las imágenes de una nueva mirada.

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