Yo no se si al aficionado común y corriente, los resultados y sobre todo las formas en las que está incurriendo el Santos Laguna en el campo de juego, le den coraje, tristeza y, después de ver al equipo el pasado martes, risa. En lo personal, ya estoy en la tercera etapa. 

Siempre hemos dicho que el lado flaco del equipo no es uno, son dos y son los laterales, son muchachos que pueden ir bien al frente porque de ahí salieron, pero cuando se requiere defender como que no hayan su lugar; por lo tanto, los centrales tendrán un trabajo menos sencillo, porque la marca se complica con el movimiento del adversario y lo permisible en los centros que permiten los laterales.

Aunque, si hablamos de lo que provocan los laterales, de igual manera tendremos que hablar de esos medios carrileros como Lozano y Suárez, que a la defensiva no aportan nada. Y sigo, una media cancha inoperante: Gorriarán, o saliendo de una lesión, o sin querer jugar y soñando en Qatar; Suárez a veces sí y a veces no; Cervantes, totalmente desubicado; Preciado, en el desierto, en las dunas de Bilbao y siempre recibiendo de espaldas los balonazos que mandan Acevedo, Torres o Doria, para saltar la media cancha que no existe; Aguirre, luchón como siempre, y Rivas se quedó en la banca para dejarle su lugar. Ni un solo desborde. ¿Triangulaciones? Pocas, o sólo una, y movilidad cero.

Con el cambio de director técnico, aquellos triunfos seguidos contra Cruz Azul y Pumas, después un partido infame contra Chivas, el empate en Puebla muy bueno, el soberano triunfo contra Pachuca, hicieron que el que escribe se retractara de lo que en alguna ocasión mencioné, que este torneo iba a ser para el olvido. Pues no me equivoqué. Después se dio un buen partido contra  Monterrey, y la derrota, a mi juicio, por un mal manejo del partido y un grave error de marcación del lateral que se quedo comiendo piñas. Y de ahí al fracaso: el empate contra Querétaro de angustia y gracias a los jovencitos, pero un partido pésimamente jugado y el colmo lo de ayer que, más que coraje, daba risa. Es una pena ver a un equipo tan destrozado, tan desmotivado, tan… tan…

¡No puede ser que la salida de Diego Valdes haya calado tanto! Un jugador de mucha clase pero que la verdad solo cuando quería. ¿Qué le pasa a Lozano? Pensamos que había regresado, pero en estos últimos partidos la verdad, estuvo de vergüenza, ayer no salió de su parcela izquierda, ni para arriba, ni para abajo, pero eso sí, muy valiente reclamando. En las circunstancias en las que está Santos Laguna, los primeros responsables son los jugadores, así como en los triunfos. No creo que con la salida de Caixinha de un domingo al otro, todo cambió y de repente volvimos a las andadas. 

Pero si de encontrar culpables se trata, el primero es Ale. Debemos acostumbrarnos –eso lo decimos siempre– a que, como equipo chico, no podremos contar con jugadores de valía, porque sabemos de antemano que se van a ir con el mejor postor, para eso está el negocio. No veo para cuándo podemos contar con jugadores con más de cuatro años en el equipo. No es culpa de Dante, no es culpa de nadie, las decisiones las toma Irarragorri y, así como ha dado mucho, así quita. Fentanes podrá estar muy preparado, pero le falta algo importante: personalidad. De tal suerte, se nota una total falta de respuesta de los jugadores hacia él.

Hasta la próxima