AL LARGUERO

Por: Alejandro Tovar Medina

Articulista invitado

Este tiempo sería ideal para Ryszard Kapuściński (1932-2007), legendario periodista polaco, famoso por sus historias narradas de todo sitio del mundo. La duda es si estaría en Ucrania o en la región nuestra escuchando y detallando la guerra del agua, con miles de sedientos. Kapuściński escogió a México como el puente para mirar y recorrer centro y Sudamérica con sus notas. Dicen, era alegre y sencillo. Gustaba de la música, la poesía, el baile, el tequila y claro, el futbol.

De esos paladines precisan los medios nacionales, porque sobre todo ahora, al filo de elecciones, uno ve que todo el mundo miente y quien dice la verdad es alguien que nos libera y al margen de escándalos, la gente trata de espabilarse en el futbol pero éste le niega realidades y mira que son pocos los que luchan contra el silencio. Nadie admite culpas, ni reconoce pecados, todos buscan en el libro de las excusas, mientras emprenden la huída de las responsabilidades.

Nos sumergen dentro del mar de la especulación y rumorología. Hablan de Lillini como santista, mientras Fentanes y Figueroa se rifan con el equipo y merecen un respeto que muchos les niegan. Esto es como nadar entre tiburones. Aguirre toma la papa caliente del Mallorca y suelta su triste versión de que «Rayados consideró que había terminado mi ciclo». No habla de su fracaso pero sobre todo, de ninguna manera admitirá que va ganando menos de lo que Monterrey le pagaba.

Los regios callaron en el caso Kranevitter, que agredió sin balón y por la espalda a Solteldo, con Pérez Durán viéndolo y no señalando nada ni reportando el hecho. El joven argentino dio una disculpa en redes porque » nunca tuvo intención de lastimar» ¿y qué quiso hacer entonces?. Fue bien castigado y multado, sin que su equipo diga nada. ¿Por qué negar tal hecho ante el video?.

Si bien es peligroso vivir sin leer, también cuando el hombre lee mucho y tiene la información, va cambiando, porque los que más saben son los que más dudan y entran a un mundo con pocas respuestas, por tanto se va indigestando porque ve los risueños fantasmas de la injusticia en todo el entorno y como se sabe impotente, suele transformarse en un ser escéptico y eso no conviene.

Sobran las dudas, ¿por qué carambas Donovan Carrillo no quiso patinar?, ¿por qué no ha habido forma de convencer a Vela que vaya al tri?, ¿por qué Martino desprecia a Chicharito?, ¿por qué pensar en extranjeros si Fentanes puede y es mexicano?, ¿por qué con tanta experiencia de futbol con protagonismo y fama, Rafa Márquez no atina las palabras adecuadas para sus ideas?, ¿por qué Santos insiste en tener jugadores extranjeros becados que no aparecen?, ¿Por qué no se reconoce que Irarragorri y Elizalde erraron al dejar fuera al técnico Almada?

El domingo en la espera de la MLB la gente, cansada de sufrir, mira a jugadores sobrevalorados, ricos y famosos en su impotencia ante Honduras, cuadro modesto y vulgar en una sesión sin futbol, con un gol de milagrería. ¿Con ese nivel qué puede hacer ese grupo en el Mundial? Tal vez por ello Martino sufre de su vista, cansado de estar observando a un equipo que no tiene luces.

Debemos entender que en este mundo, todos entienden a base de su nivel de percepción. Como Will Smith que primero golpea y luego pide perdón. Como Taylor Hawkins, rey de las baquetas que tomó diez tipos de sustancias y luego, claro, tenía «profundo dolor en el pecho». Es mejor recordar a Ryszard, el periodista que buscaba darle voz a los que no tienen pero que emitía frases para siempre como esa de que «los cínicos no sirven para este oficio». Vaya que tenía razón.

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