LA FIESTA ESTÁ VIVA

Por: Rafael Cué*

Articulista invitado

El próximo domingo, en la Plaza de Toros Nuevo Progreso de Guadalajara, un joven hidrocálido hará realidad un sueño que comenzó a gestar desde niño. A los nueve años de edad, convenció a sus padres de inscribirle en la Academia Taurina de Aguascalientes junto con su hermano Nicolás. Ambos comenzaron su formación taurina, la cual no es solamente aprender a torear; a los alumnos se les enseña la historia del toreo, la vida del toro en el campo, los diferentes encastes, los valores de la tauromaquia, apreciación del arte y cultura general. Es por eso que todos los alumnos egresados o formados en el toreo, suelen ser hombres y mujeres educados, rectos, con principios y valores.

Héctor Gutiérrez le ha entregado su vida al toro y al toreo. El día 28 será doctor en tauromaquia, se convertirá en matador en una de las plazas más importantes del país, su padrino será un torero que esta temporada alcanzó la consagración europea: Emilio de Justo, quien le cederá los trastos y el testigo de la ceremonia será Diego Silveti, ni más ni menos, ante un encierro de primera línea como es la ganadería de Villa Carmela.

¿Cuánto hay detrás de este día? Cada torero y cada toro tienen su historia. En el caso de Héctor, tras haber sido alumno destacado de la academia hidrocálida, se enroló en la Escuela de Espectáculos Taurinos lo que le llevó por méritos propios a prepararse en España durante cinco años. El avance fue notable y sus actuaciones aquí y allá nos hicieron albergar ilusiones de que en él hay un torero de calidad, con personalidad, que torea muy a su manera y lo hace muy bien.

Enfilado a una alternativa clara y merecida sufrió, como todos nosotros, el corte de actividad por la pandemia. Todo se puso en pausa, pasando un año y medio, tiempo que fue la prueba definitiva para continuar en busca del objetivo que es tomar la alternativa.

Meses antes de la reactivación taurina, se anunció que Espectáculos Taurinos de México dejaba de apoderarle. En lo personal no me hacía sentido dejarlo tras tanto tiempo juntos, tantos triunfos, alegrías, disgustos y volteretas. Pensé que su carrera quedaría a la deriva y perderíamos un prospecto hecho realidad.

Con enorme gusto le vimos anunciado en las novilladas de la Plaza México donde, el domingo pasado, cortó una oreja de mérito, mostrando su calidad y capacidad. La espada, que ha sido su talón de Aquiles, le privó de cortar una oreja también a su primero.

Mayor fue el gusto al verlo acartelado en la reactivación de Guadalajara, plaza que gestiona EMSA, empresa formada por quienes hasta hacía poco eran sus apoderados. El hecho me causó enorme gusto al reconocer que pese a ya no apoderarle, se le otorga la alternativa con categoría como un impulso y reconocimiento a su formación que fue prácticamente de la mano.

Héctor Gutiérrez, futuro e inminente matador de toros, se suma a la ya extensa lista de toreros jóvenes con alternativa que vienen a engrandecer la baraja taurina mexicana. Pese a vivir tiempos complejos en el mundo y más en la tauromaquia con el cese forzado de actividad, hoy más que nunca, tenemos la gran oportunidad y obligación de fortalecer dicha baraja. De impulsarlos, de que las empresas les pongan a competir en el ruedo para que la gente, que ha vuelto a las plazas con entusiasmo y muchas ganas de emocionarse con este incomparable espectáculo, tenga aún motivos mayores para asistir a los tendidos, que es el verdadero termómetro de la fiesta. Por eso es motivo de alegría este hecho, no sólo por la historia de entrega, vocación y sacrificio de Héctor Gutiérrez, sino porque vivimos un momento trascendental de nuestra tauromaquia. Contamos con gran cantidad y variedad de toreros de calidad, la gente está ávida de toros y México es taurino.

Suerte a Héctor, que el toro le premie con opciones de triunfo el domingo para que siga escribiendo su historia.

No puedo rematar esta entrega sin mencionar la irreparable pérdida de uno de los mejores toreros que ha dado México. Ayer falleció Alberto Preciado Meléndez, figura de plata. Capote privilegiado. Maestría en el ruedo. Calidad en el trato. Grandeza de ser torero. Descanse en paz Maestro, su historia ha quedado escrita en letras de oro en el toreo.

Twitter: @rafaelcue

*Artículo escrito para el diario El Financiero, reproducido por voluntad del autor en Intelisport.