AL LARGUERO

Por: Alejandro Tovar Medina

Articulista invitado

La generación de nuestros abuelos, dejó la constancia de sus propios ancestros: seres híbridos y atípicos cuya herencia no era la prudencia, sino el coraje. No pugnaron por la astucia, sino por el amor a la verdad; no al deseo del éxito, sino al de ser y de saber. Una raza especial que se hizo fuerte en medio del desierto cruel donde su gente establece una región de fantasmas huérfanos. 

Esta formación nos hace ver el universo de distinta forma a como lo hace el resto de nuestro país desmemoriado, donde la realidad es mucho más frustrante que sus planes de redención y donde los medios nos orillan a una valentía que no existe y a mirar a un mundo que solo está en su mercadotecnia y los fans del futbol saben, que con Martino es preciso una victoria sobre el miedo.

Marc Pulisic era un jugador croata de medio pelo que se refugió en el futbol sala de USA hace 25 años en Harrisburgh, Pensilvania. Claro, aprendió el idioma, se casó y se quedó. En 1988 nació su hijo Christian, en Hershey la famosa tierra del chocolate. El joven fue figura desde el colegio y a los 16 se instaló en el Borussia Dortmund donde la juvenil le quedó chica y en 2015 fue a primera. 

De inmediato impactó. Su futbol es como un vértigo de libertad, sin las ataduras de los sistemas, sino apegado a un instinto natural creativo de artista del juego- El DT alemán Thomas Tuchel que ha dirigido al Borussia, PSG y Chelsea y lo conoce desde cero, ha dicho de Christian: “El posee una gran confianza en sí mismo. Tiene talento y va sin nervios con gran estilo de ataque”.

El fino internacional inglés, superastro del Chelsea, Frank Lampard, también dio sus conceptos de la joven figura: “Christian asume, por sí mismo, la responsabilidad de cambiar el juego” Es un joven americanizado que gusta del futbol americano y suspira por los NY Jets. En la cancha crea con el mundo de su imaginación que dobla lo metódico y previsible con un superior talento y fé.Por eso el Chelsea lo compró en 2019 en 64 millones de euros.

Nuestra generación lagunera, herencia de híbridos y creada bajo el vibrante sol del desierto, gente pensante e ilustrada en el juego, conoce perfecto lo que Martino oculta y choca con sus ideas de “me preocupa encaminar la eliminatoria pero no las derrotas” cuando la realidad es otra y se esconde en una verdad que muchos no quieren ver: México no tiene un jugador como Pulisic, que cambió todo el panorama, hizo el primer gol y dio salida a los venados de ambas bandas.

No es regionalismo pero la venta al aire que desean que todos consuman, es la idea de un equipo líder de su sector. Lo fue durante un tiempo considerable pero mientras otros crecían y adoptaban planes que priorizaban el deporte, nuestra gente se inclinó hacia el negocio como punto uno, cuando para ser competente precisas de enfrentarte a selecciones competitivas. 

Don Tata y su séquito argentino junto con sus jugadores sufren en la nieve canadiense, sin que nadie irradie seguridad y con todos destilando miedo, hemos de recordar a otro genio Oscar Wilde (1854-1900) con una frase que le va al futbol mexicano. “Somos nuestro propio demonio y hacemos de este mundo nuestro propio infierno”.

Correo electrónico: arcadiotm@hotmail.com