Para ser campeón, hay que ganarle a cualquiera. Almada ha demostrado ser un técnico inteligente y, sobre todo, valiente; seguro de lo que hace y con mucha confianza en su gente. Debo confesar que al no ser yo un periodista, no tengo muchos datos, ni tiempo para buscarlos; lo cierto es que Guillermo Almada ha demostrado que no importa la nacionalidad y mucho menos la edad. Para él, el que tiene que jugar es el que mejor está. Es por eso que desde el inicio del Apertura 2020, con la ausencia de Brian Lozano, ha tenido que buscarle, y vaya que ha intentado. Empezó con Furch y el chamaco Aguirre en la delantera; al muchacho le faltó madurez. Mi apreciación es que todo lo quería hacer solo, sobre todo cuando no se le daba el gol; él lo quería a como diera lugar y eso le costó la banca. Empezó también con Gorriarán por el extremo derecho y parecía que iba a funcionar, pero lo de Fernando es la media cancha y ha vuelto a ser el que era.  

Cambios en la defensiva. Almada no encontraba a los cuatro, probó a Torres con la esperanza de que volviera a ser el de Ecuador. Es más, empezó el torneo con tres centrales. Después muchos cambios: Areli Hernandez por la izquierda y creo que le faltó; después Andrade, y ha dado resultado; está protegido por Doria y tiene buena aportación al ataque. La media se ve fuerte con Cervantes y Gorriarán, y está Ulises para el apoyo.

Adelante, con Furch, Rivero y puros niños:  Lozano, Romo, Ocejo, el mismo Gael. Ha llegado a jugar con tres muchachos los últimos 20 minutos de los partidos, y con ocho mexicanos en la cancha, con un promedio de edad de 22 años. A Santos Laguna le quedan cinco partidos, de los cuales cuatro son en casa; sólo visita al León, un equipo que nunca le ha dado nada al Santos Laguna.

En fin, para que un equipo sea fuerte, su columna vertebral debe ser fuerte: Acevedo ha demostrado que no está para llegar: ya llegó; Doria y Rodríguez son solventes, aunque en ocasiones a Hugo le falta meter un poco la pierna, sobre todo en el mano a mano; en la media, Cervantes y Gorriaran ­–me recuerda a Pedro Nájera, “El siete Pulmones”–  se ven bien; Diego Valdés, a mi juicio el que carga con el equipo, es una garantía, y adelante Furch, que está mas salado que la bragueta de un pescador, sin embargo cumple una función importante como poste ahora que se acompaña con Rivero, aunque a los dos les falta contundencia.

Almada, es un técnico que sabe mover sus piezas, sabe con lo que cuenta. El futbol es deporte, a veces te da y en otras te quita. A Santos Laguna le quitó con Pumas y le dio con Puebla; así es y así debemos de aprender a verlo. El no descenso, con el cual estoy de acuerdo, permite darle la oportunidad a jóvenes. Yo creo que habiendo descenso, no hubiéramos visto una delantera de tres chamacos mexicanos y no mayores de 22 años, y en este apertura 2020, ya lo vimos y dos veces.  

A Almada, los chamacos aspirantes a comunicadores deportivos ya lo andaban corriendo, ahora resulta que siempre no. Hay que entender el futbol: con la lesión de Brian Lozano, las expulsiones, errores garrafales que han costado goles, el técnico lagunero ha demostrado el por qué tiene buen mercado en Sudamérica. 

Y también hay que saber esperar. Si en la NFL hay equipos en reconstrucción, ¿por qué no lo consideramos aquí? Y vaya que esa reconstrucción puede tardar años, y ni la prensa ni los aficionados están jodiendo y corriendo a medio mundo. Repito, Almada tiene de cinco partidos restantes, cuatro en casa, los cuales debe de ganar. ¡Ojo: no digo que los va a ganar! Con ello sumaria 27 puntos. 

¡Gracias Alamada, no te vayas, estamos en la liguilla! 

Ya dije.