AL LARGUERO

Por: Alejandro Tovar Medina

Articulista invitado

En esta época del selfie, el narcisismo y la egolatría, la gente debe trabajar el doble para no confundirse y aceptarse como es, con sus limitaciones y defectos, aunque tal vez sin poder evitar el permitirse, una vida paralela, pues no puede cambiar sus convicciones tan fácilmente pero corre el riesgo de convertirse en un náufrago de sus propias ideas, porque nada va a modificarse, nada.

El futbol tiene un gran ruido mediático y el periodismo le da el trato que le conviene a su medio, los dirigentes ocultan verdades o las dicen a medias porque hay prioridades, sobre todo las económicas y todo lo demás es bien secundario. Los jugadores pueden cambiar los colores como quien lo hace de camisa y los patrocinadores buscan modelos nuevos aunque olviden lo original.

La gente común, espera en el espacio sin competencia, que sus clubes hagan contrataciones que ahora los instaladores de nuevas palabras y frases llaman “bomba”. No hay tal. Todo es una rueda mediática que sucede a otra. ¿Los medios nos reflejan la realidad o la crean?. Ellos maquillan la información, haciéndola más atractiva, incluso sin que lleguemos a percatarnos, porque muchas veces creemos lo primero que nos dicen y no hacemos un verdadero análisis.

Vean ustedes cómo los equipos ricos están rodeados de ideas al vuelo y se mencionan nombres y cifras millonarias, se les sustraen jugadores y se les coloca en otros lugares en una columna de “rumores” o bien se anotan los nombres de atletas famosos que “pueden ser adquiridos”. Siempre existirá una liga entre los medios y los aspectos sobrados de especulación. No falla.

Por ello aparecen los especialistas, esos hombres que hacen declaraciones y dicen lo justo, sin arriesgar ni un centímetro, los que niegan todo, los que guardan silencio hasta que haya la debida seguridad de dar algo por hecho, y los que titubean, o los que no tienen la asesoría necesaria para emplear las palabras adecuadas, sin que la imaginación del pueblo tienda a hacer las reflexiones.

La gente de Santos quiere tener impactos que vengan a enriquecer el equipo y ya pueden ir despidiéndose de esos deseos, porque han dicho los que mandan que buscarán jugadores jóvenes “en desarrollo”. Es decir, ni más ni menos, la continuidad de la idea inicial, investigar y traer como se hizo en su momento a Benítez, Darwin, Izquierdoz y otros para que cuajen y luego, venderlos a precios millonarios. Es la prioridad el negocio, no la inversión por jugadores reconocidos.

Si no existen fondos para inversión, ¿para qué ir tan lejos a buscar gente?. En todo caso, tienen una fábrica de campeones que ha ganado el título disputados en Sub 20, que pueden y deben ser considerados en primera, como ya se ha hecho con algunos, con éxito. Si el técnico quiere de verdad imponer una nueva historia tiene delante suyo gente para arriesgar.

Buscaron desesperados mejorar por derecha en la zaga. Se fue Abella, Orrantia quedó en duda. Tenían a Jorge Sánchez, hecho desde abajo y lagunero al cien. Lo vendieron. Ahora puede el joven jugar por los dos laterales en América y es material de selección nacional. El DT no tendrá refuerzos de alto calibre y tendrá que tratar de “revivir” otra vez a los inéditos Garnica y Ayrton, menudo problema pues son frágiles y desaparecen. ¿Qué entre los chicos campeones no habrá más jugadores como Sánchez, Ulises, Arteaga, Acevedo y Uriel?

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