LA FIESTA ESTÁ VIVA

Por: Rafael Cué*

Articulista invitado

José Mauricio ha dado una gran tarde de toros el domingo en la Plaza México, pero no es la primera, ni la última —estoy seguro—. El capitalino ha cuajado toros importantes desde aquella faena a “Azucarero”, de Barralva, en 2009, y a “Piamonte”, de La Estancia, en 2012. Incluso desde novillero mostró siempre una personalidad distinta que encajó perfectamente con el público, y eso es de gran valía, no se compra ni se estudia, simplemente se tiene o no se tiene; si a esta cualidad le sumamos una gran clase para torear, valor del bueno para colocarse donde casi todos los toros embisten, y una importante capacidad para lidiar a toros que no tienen el recorrido y condiciones de embestida que permitan el toreo por bajo, José Mauricio es un diestro con enormes cualidades probadas para funcionar dentro del escalafón de toreros mexicanos.

Su actuación en la octava corrida de la Temporada Grande, viene tras un año muy bueno en el cual se sobrepuso el capitalino al olvido que sufrió hace un par de años por parte de un gran segmento del medio taurino; empresarios y ganaderos —no todos— le dieron la espalda, así es el mundo del toro, ingrato por momentos y muy duro, por eso no cualquiera puede sobrevivirlo y triunfar; aunque se tengan cualidades para torear, se necesita alma de acero, una vocación que va más allá de salirle al toro, y un amor propio inmenso. En los años de olvido y tocar cientos de puertas, José Mauricio sólo necesitó a alguien que creyera en él, ese alguien fue Alejandro Peláez, con quien comenzó una lucha llena de romanticismo taurino, independiente de las grandes casas de apoderamiento y empresariado, lucha titánica que se ha ido forjando en cada batalla, siendo la batalla cada tarde, de toro a toro y contrato a contrato. A esta lucha se sumó Tauroespectáculos, joven empresa taurina que poco a poco va labrando su camino, con seriedad y profesionalismo.

Esta año de más de 22 corridas de toros, 27 orejas y un indulto, tuvo como parte del cierre una tarde llena de verdad, arte y emociones el domingo 15, otra vez ante astados de Barralva, encaste Atanasio, serios de presencia y complejos de comportamiento.

Alternó con David Fandila “El Fandi”, torero importante en España, sin convocatoria ante la afición mexicana; vino de paso, le espantó las moscas a dos toros complicados y se regresó a la madre patria con una buena cantidad de dólares.

Fermín Rivera fue el segundo espada, otro gran torero que gusta al aficionado y que sigue siendo condicionado a su más reciente actuación. El domingo dejó ver una consolidación aún mayor de su tauromaquia, la madurez del hombre, de la mano de la madurez del torero. Le arrancó la oreja a un toro complicado, dejando ver que es un torero que debe formar parte de todas las ferias de nuestro país, y dejar de buscar tarde a tarde la siguiente corrida con base en el resultado de la anterior.

El 15 de diciembre puede ser un parteaguas para los nuestros. Si bien la tauromaquia no es concurso entre naciones, estoy convencido de que contamos con suficientes toreros mexicanos consolidados, capaces de mantener y acrecentar el interés del aficionado y público en general por ir a los toros. Que los extranjeros no taquilleros dejen de venir, son pérdidas garantizadas a las empresas, y que ese dinero se lo lleven los nuestros, los que sean capaces de emocionar, entregarse, y asuman la responsabilidad de ofrecer las sensaciones que vivimos el domingo pasado. “Payo”, Joselito, Saldívar, Juan Pablo Sánchez, Sergio Flores, Fermín Rivera, José Mauricio, Diego Silveti, “Calita”, Leo Valadez, Luis David, “Chihuahua”, “Zapata”, los Angelino, Diego Sánchez, José María Hermosillo, Nicolás Gutiérrez, y muchos otros muy jóvenes con alternativa. En esta gran baraja los hay artistas, valientes, poderosos, banderilleros, experimentados, nóveles, altos, bajos, capitalinos, queretanos, hidrocálidos, tlaxcaltecas, norteños, potosinos. ¿Qué necesitan? Que se apueste por ellos, y si dan el ancho, la gente está ansiosa de regresar a las plazas a renovar sus ilusiones. El tedio de lo de siempre está dejando fuera al público; esperamos que el domingo 15 espero haya sido un parteaguas.

La primera prueba es este domingo 22, con Fermín Rivera (triunfador del domingo 15), José Mauricio (puerta grande el 15) y Juan Pablo Sánchez (triunfador del 24 de noviembre), ante seis toros de una de las mejores ganaderías de México: Montecristo. Venga, afición y público, hagamos una gran entrada, es el eslabón que hace falta.

Twitter: @rafaelcue

*Artículo escrito para el diario El Financiero, reproducido por voluntad del autor en Intelisport.