Por: Rafael Cué*

Articulista invitado

México es uno de los países con mayor interacción entre lo cotidiano y sus tradiciones. No voy a descubrir nada nuevo con esto. Son precisamente estas tradiciones las que nos hacen un país distinto, atractivo, donde los foráneos se asombran con nuestra forma de entender y disfrutar la vida.

Nuestra relación con la muerte ha sido siempre única. Desde antes de la conquista, el ser sacrificado a los dioses era un honor; los aztecas y los mayas daban muerte a personajes de la sociedad para rendir tributo a las deidades y así mantener el universo en equilibrio.

Un bebé, al primer segundo de salir del vientre de su madre, sólo tiene una cosa cierta en la vida: que algún día morirá. Todos lo sabemos, aunque algunos prefieren ni pensarlo. Los mexicanos llevamos en el alma este desgarro de intensidad emocional, se lee en nuestra poesía, se escucha en nuestra música y se aprecia en nuestra pintura.

Ser conscientes de la muerte nos brinda mayor intensidad en la vida. De la muerte nos reímos. En un par de días México se engalanará por su relación con La Parca. El Día de Muertos es una expresión cultural de desbordado colorido, respeto, misticismo, gastronomía y sentimiento; mexicanidad absoluta, orgullosamente nuestra.

La muerte da vida a la tauromaquia, es la moneda de cambio en la búsqueda de la gloria, para toro y para torero. La intensidad de la emoción que genera el arte del toreo se magnifica por la presencia de la muerte en cada embestida, en cada pase. Cuando no existe la convicción de toro o torero de mirar de frente a la muerte, lo que muere es el toreo.

En el campo bravo mexicano, con más de 170 mil hectáreas de perfecto equilibrio ecológico dentro de las 262 ganaderías de toros de lidia, cada vez que nace un becerro o becerra, su instinto natural de bravura le brinda el poder llevar en cada pitón a la muerte. Las vacas que dan a luz, con mimo y orgullo maternal amamantan a sus crías sabiendo que la muerte jugará un papel clave en sus vidas.

Si ellas resultan bravas y pasan la prueba de la tienta, vivirán en paz, como reinas en el campo, con el único objetivo de la crianza y perduración de una especie y raza única: el toro bravo mexicano, cuya cabaña está compuesta por más de 109 mil cabezas de ganado. Un promedio del 4% de esta cabaña llegará a una plaza de toros para honrar su esencia de bravura, afrontando a la muerte en la creación sublime del arte con su cómplice en esta obra: el torero, que le dará muerte con honor, brindándole siempre la oportunidad de que sea el toro quien haga pagar el tributo de sangre en esta conjunción de la fuerza bruta con el valor y habilidad del hombre.

Para quienes no tengan contacto con la tauromaquia, puede parecer incomprensible, como lo es para mí la manera en la que la sociedad ha cambiado sus valores y como incluso me atrevo a decir, le ha dado la espalda a su propia especie. El ser humano hoy, en una preocupante mayoría, está a favor de humanizar a los animales, lo cual es de suyo atroz, permitiendo a la vez la interrupción de la vida humana dentro del vientre de la madre. Al no comprendernos unos y otros, lo que debemos hacer es respetarnos, porque al final si algo nos pone en común, eso es que La Parca por todos vendrá, antes o después, de una forma u otra.

Para ratificar la relación que tenemos con la muerte en nuestro país, en el Día de Muertos, en muchas ciudades y pueblos de nuestro querido México, se celebran festejos taurinos, lo cual es un testimonio más de la profunda identidad cultural taurina que pasa por las venas de millones de mexicanos.

A continuación lo más destacado de la cartelera para este fin de semana. Viva usted, amigo lector, nuestras tradiciones con orgullo:

El viernes 2 de noviembre, a las 20 horas en la tradicional Corrida de Muertos, en la Ciudad de Morelia, se presentará Juan José Padilla El Pirata,que dice adiós a los ruedos, alternando con Jerónimo, sublime artista poblano, y la sensación del toreo actual, el peruano Andrés Roca Rey, ante toros de Pablo Moreno.

Ese mismo día, a las 16:30 horas en la bella Tlaxcala, que engalana su zócalo con ofrendas, se lidiarán seis toros de Rancho Seco para el hispano Antonio Ferrera, el tlaxcalteca José Luis Angelino y el artista queretano Octavio García El Payo.

El sábado 3, en Provincia Juriquilla a las 17 horas, ante toros de Campo Hermoso, harán el paseíllo el rejoneador Andy Cartagena, y a pie el tlaxcalteca Sergio Flores y el peruano Andrés Roca Rey.

El domingo 4, dentro del Festival de las Calaveras en la taurina Aguascalientes, Andy Cartagena, el galo Sebastian Castella y el local Luis David Adame lidiarán toros de De la Mora; mientras que en Guadalajara el valenciano Enrique Ponce, el hidrocálido Juan Pablo Sánchez y Sergio Flores se las verán ante seis toros de Jaral de Peñas.

Twitter: @rafaelcue

*Artículo escrito para el diario El Financiero, reproducido por voluntad del autor en Intelisport.

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