Por: Rubén Romero

Articulista invitado

El increíble salto de 8.90 metros del estadounidense “Bob” Beamon del 18 de octubre de 1968 en los Juegos Olímpicos de México sólo ha sido superado una vez en 50 años y se mantiene como récord olímpico vigente.

Beamon rompió su récord personal por 57 centímetros y la marca mundial por 55 centímetros. Para dar una idea de proporción vale decir que si se promedian las 14 veces que se ha roto ese registro, excluyendo el récord de Beamon, se obtiene una media de 5.6 centímetros.

Dicho de otra manera: el estadounidense rompió el récord mundial por una distancia equivalente a 10 veces mayor al promedio vigente hasta ese entonces.

¿Cómo se explica ese insólito salto? La manera sencilla de decirlo es que “todos los astros se alinearon” a favor de Beamon.

Al salto de Beamon -de quien se dice que llegó la competencia sumamente relajado-, le favoreció la atmósfera enrarecida por los 2 mil 250 metros de altitud de la Ciudad de México y un viento a favor de 2 metros por segundo, que es el límite establecido por la IAAF para una marca sea “legal”.

Esa es la explicación corta. Pero hay algo más.

Un análisis presentado por la Revista Wired explica que la atracción de la gravedad decrece en la medida que un cuerpo se aleja del nivel del mar y estima que a la altitud de la Ciudad de México equivale al 99.93 por ciento de esa fuerza.

Cierto que no se trata de una gran diferencia, pero es posible que a eso se deba que quienes vieron “en vivo” el vuelo de Beamon, hayan estimado que se elevó por arriba de un metro y medio de altura al dar ese salto, lo que a su vez contribuyó al romper ese récord.

Pero quizá la mayor ventaja provino del aire enrarecido por la altitud de la capital azteca. La densidad del aire es de 1.22 kilos/ m3 al nivel del mar que se compara con 0.98 kilos/ m3 (20 por ciento menos) al nivel de la Ciudad de México.

Aquí procede un comentario: Los estudios de túnel de viento hechos por Nike en preparación para la prueba “Breaking2” arrojaron un resultado interesante; un corredor de nivel mundial de 100 metros planos (muy similar al salto de longitud) utiliza el 15 por ciento de su energía para vencer la resistencia del viento. Ahí está la respuesta.

Recuerda que correr es salud y algo más.., mejor calidad de vida.

Correo electrónico: azteca_42@hotmail.com

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