Por: Rafael Cué*

Articulista invitado

Parece ridículo que en estos tiempos en nuestro país —y más aún a punto de iniciar la llamada “cuarta transformación” (lo digo en serio)—, los mexicanos que gustamos, amamos y nos apasiona una de las tradiciones de mayor arraigo aquí: la tauromaquia, tengamos que estar defendiéndonos todos los días para poder ejercer nuestros derechos, constitucionalmente habilitados y claros, para gozar de esta cultura que brinda valores que ningún otro espectáculo ofrece y que son más que aplicables a una sociedad con la finalidad de que ésta funcione de acuerdo a normas y respeto.

Hoy la libertad se entiende como libertinaje. Los conceptos no están claros; el diputado Fernández Noroña (lo siento por incluirlo, sé que es desagradable) dice que no es servidor público, que él es diputado. Lamentable, preocupante que quien recibe un sueldo muy por encima de su capacidad y que se deriva de nuestros impuestos, no entienda que sí trabaja para los ciudadanos y que desgraciadamente no podemos correrlo tan fácilmente.

Lo mismo pasa con personajes que una y otra vez muestran y demuestran la total incapacidad, nula preparación y cero talento para una responsabilidad que el destino les ha puesto —porque a los ciudadanos nos los han impuesto—, de servirnos, cuando en realidad no sirven para nada, bueno, ni para entretenernos lo hacían; están preocupados con una tutsi pop por defender ante la Profeco a los manatíes, y lo peor es que su sueldo han declarado que no les alcanzará. La vida no es fácil, diputado Mayer, menos para los ciudadanos que tenemos que padecerlos.

Me preocupa, me agobia que este país entre en una nueva espiral desenfrenada, que el orden sea el desorden y la impunidad de la que tanto se quejaban (y que es el mayor mal de nuestro México) la apliquen según convenga. Aprendan de la muestra de derecho y civilidad de una sociedad que dividió el voto, cuya minoría no salió a la calle a protestar un resultado desfavorable. Pónganse a la altura de quienes votaron por ustedes y de quienes no lo hicieron.

Hoy nuestro México está formado de muchas minorías y todos exigimos y manifestamos nuestros derechos de igualdad. Eso hacemos los taurinos, exigir nuestro derecho a vivir la Fiesta Brava, que en México está por cumplir 500 años. Quizá hoy no seamos mayoría como en otras épocas, pero no por eso tenemos menos derechos que el resto.

Aquí es donde realmente se encuentra la gravedad del asunto. Al escribir este artículo, en Coahuila se discute la posibilidad de revertir una prohibición anticonstitucional para poder dar toros en el estado, ejercida por un gobierno cuyo jefe en este momento es reconocido y sabido corrupto, pues ha desviado miles de millones de pesos y ha robado. La agenda ecológica en este país tiene problemas reales que no se atacan. Dejen las banderas y medallitas políticas, diputada Martha Tagle, diputado Sesma, dejen la tauromaquia tranquila, enfóquense, desquiten ese sueldazo que pagamos con nuestros impuestos y ataquen de frente la tala inmisericorde de árboles en todo el país, ejerzan con mano dura las reglas para la pesca industrial en nuestros mares, terminen con el tráfico de especies en extinción, estudien planes reales para la recuperación y tratamiento del agua en las ciudades, etc., etc., etc.

Cuando estén listos y capacitados, podremos hablar de tauromaquia, con gusto nos podremos reunir con los profesionales del gremio, las agrupaciones, la sociedad civil que goza de los toros, y los ganaderos, para entregarles cifras reales, para realizar visitas al campo bravo y explicarles desde el punto de vista que ustedes requieran, la información para que conozcan del tema y no sigan intentando violar nuestros derechos adquiridos dentro de la Constitución Mexicana, desde hace casi 500 años.

Twitter: @rafaelcue

 

*Artículo escrito para el diario El Financiero, reproducido por voluntad del autor en Intelisport.

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