Ubicado en la avenida Juárez de la ciudad de Torreón, en la colonia Centro, se encuentra un inmueble de más de ochenta años de antigüedad que presume de ser funcional hasta hoy en día a pesar de su edad: se trata del Estadio Revolución, actualmente sede del equipo Vaqueros Laguna, perteneciente a la Liga Mexicana de Beisbol pero no propiedad del mismo equipo. Enseguida, lo que ha pasado en la histórica construcción, apoyados en los conocimientos del historiador lagunero Carlos Castañon Cuadros.

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El Estadio Revolución lo construyó el gobierno de Coahuila en 1932, era gobernador Nazario Ortiz Garza. Para el caso contrató al Ingeniero Zeferino Domínguez, uno de los constructores de los años 30 y 40 del siglo pasado, más destacados de Coahuila.

Fue construido como un espacio deportivo para la ciudad de Torreón, que por entonces cumplió, el 15 de septiembre de 1932, veinticinco años como ciudad. Torreón fue reconocida como ciudad en 1907.

Anteriormente, los terrenos donde se construyó el estadio eran parte del campo militar, no había fincas. Además, en esa época, el estadio estaba alejado del centro de la ciudad. Más bien estaba en las orillas.

El inmueble es un ejemplo de Art déco, acorde a la moda cosmopolita de la época. Se trata de una joya déco en México. Costó 250 mil pesos de entonces. No hay otro estadio similar en el país, ni por estilo ni por la época. Eso lo convierte en un patrimonio relevante no sólo de Torreón, sino del país. Sin embargo, en la arquitectura moderna está poco reconocida en el país, y por lo tanto, no suele protegerse. En otros países como Estados Unidos, Francia o Inglaterra, el déco está protegido y forma parte del patrimonio arquitectónico de las ciudades.

Inicialmente el estadio no era para beisbol profesional, sino para atletismo y otros deportes, como basquetbol, fútbol, box, voleibol, así como actividades culturales. En los años de 1940, con el ascenso del beisbol como el deporte más querido en La Laguna -dado que todavía no era el fútbol- el Unión Laguna rentó el estadio al municipio de Torreón por medio de un convenio, de esa forma se convirtió en la casa de beisbol por excelencia en la ciudad.

Actualmente, el estadio Revolución sigue siendo propiedad del gobierno municipal de Torreón, aunque actualmente está concesionado a la empresa Soriana, que maneja a los Vaqueros Laguna para poder jugar en él en la Liga Mexicana de Beisbol.  La directiva del equipo Vaqueros renta el espacio bajo un régimen de concesión. De esa manera, han convertido un espacio público en espacio privado. De cierta manera, la ciudad perdió en parte un espacio público como estadio, aunque en la parte posterior, sigue prestando servicio abierto a los ciudadanos.

Se llama “Revolución” porque simboliza la revolución mexicana. Para 1932, las instituciones del estado mexicano estaban ya consolidadas y representaron un nuevo orden después del conflicto armado de 1910. Como tal, el estado nacionalista, tomó la revolución como ideología y propaganda durante las siguientes décadas. De esa manera, el estadio es un homenaje a esa historia oficial. De hecho, la construcción tiene en su portada principal tres relieves con escenas de la lucha revolucionaria, además de medallones con los rostros de Venustiano Carranza, Plutarco Elías Calles, Francisco I. Madero.

Desde su apertura en 1932, fue uno de los estadios más modernos del país. Un aspecto de su modernidad fue la iluminación, lo cual permitió actividades deportivas y políticas en la noche.

Según el cronista del equipo, Héctor Pimentel, el Revolución fue el primer estadio en presentar un evento nocturno utilizando sus luminarias, mas ese evento no fue de beisbol sino de automovilismo. El primer estadio de beisbol en presentar un partido de pelota de noche fue el parque La Junta de Nuevo Laredo.

Ha sufrido pocos cambios, pero el más visible es la reja que obstruye la fachada principal del estadio, lo cual es un daño desde el punto de vista arquitectónico.

Desde 1940 se utilizó para la práctica de beisbol con la creación de los Algodoneros del Unión Laguna, y fue hasta el año 2003 cuando el equipo cambió de directiva para ahora llamarse Vaqueros Laguna. Ese año el estadio sufrió una remodelación que lo convirtió en uno de los estadios de beisbol más bonitos de México, el cambio más visible por dentro fue el relleno de los jardines con lonas publicitarias, que extrañamente hacen lucir el parque, con sus diferentes colores y una pantalla gigante que sirvió de mucho entretenimiento para el público asistente. Además se agregó una terraza-bar en lo profundo del jardín derecho, ofreciendo un modo diferente de presenciar el juego de pelota.

El estadio Revolución usado ya como escenario de beisbol ha tenido eventos importantes no solo deportivos, sino que también políticos y religiosos. Es utilizado habitualmente para festivales de música y grandes conciertos, destacando los de Rostros Ocultos y Soda Stereo en 1988; Mago de Oz y el musical Aida on Fire en 2006 y las presentaciones de artistas como Shakira y Miguel Bosé en 2007.

En fechas recientes se le agregó un área denominada “Los corrales”, en donde la gente puede reservar un día para ver un juego de beisbol acompañado de otras personas, con servicio de calidad para realizar carne asada, en un sitio privado del estadio, ubicado en la parte superior del lado izquierdo del inmueble.

Deportivamente ha sido sede de dos juegos de estrellas de la Liga Mexicana de Beisbol, la primera vez fue en 1995 en un juego entre una selección de la Liga Mexicana contra los mejores jugadores de la Liga de Texas y, por segunda ocasión en el 2004, luciendo la remodelación que había sufrido apenas un año antes.

Para este año el estadio tuvo otras modificaciones, y es que el equipo Vaqueros Laguna volvió a tener un cambio significativo para la reciente campaña, de la mano de los empresarios Arellano Hernández, quienes llegaron a convertirse en nuevos socios.

Entre los cambios que hubo, uno de los que más llamó la atención fue la eliminación de las rejas que obstruían la visibilidad desde las gradas hacia el terreno de juego, dando al estadio un estilo beisbolero como el que hay en los parques de las Grandes Ligas, por lo cual es importante que el aficionado que asista hoy en día al juego de pelota no pierda de vista la esférica en ningún momento, ya que además de separar el terreno de juego con las gradas, servía como protección en algunos casos. Ahora simplemente no hay rejas agregando también que se eliminaron de igual manera las que separaban las diferentes secciones del estadio de la zona general a la de butaca libre.

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Además de la eliminación de las rejas, se le agregaron butacas en las zonas de general, tanto en el jardín izquierdo como en el derecho, dando más comodidad al público que se acomoda en aquellos lugares para disfrutar del beisbol.

También se compró una nueva pantalla gigante, todavía de más tamaño que la que ya se tenía. Actualmente se utilizan las dos y mencionan los mismos nuevos socios del equipo que para fechas posteriores se estará duplicando su medida, haciéndola lucir mejor en el jardín central.

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Y preocupándose por el lugar de los medios de comunicación se le agregó al estadio un palco de prensa, que lleva el nombre del periodista destacado Raúl Zugasti Reyes, en donde los reporteros pueden hacer la cobertura de un partido con mucha comodidad y con los recursos necesarios.

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Así va evolucionando el estadio Revolución en sus años de existencia. Todavía se planea por parte de la directiva renovarlo en su estructura y forma, acercando aún más las gradas al terreno de juego. Aunque la incertidumbre en torno al equipo continúa, pues pesa la duda de si el equipo continuará jugando en Torreón debido a los rumores sobre un posible traslado de la franquicia a Mazatlán.

Sin embargo, nuestra joya arquitectónica reluce como siempre en el centro de Torreón, siendo uno de los lugares que adornan a nuestra ciudad, y seguirá siendo parte de nuestro patrimonio, parte de nuestro beisbol, si es que siguen los Vaqueros en la ciudad.

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José Roberto Piña Ochoa

Fuente: Carlos Castañón Cuadros

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