Somos varios los laguneros que andamos buscando suerte fuera de la región; trabajando, estudiando, o simplemente nos fuimos a buscar otro aire un poco menos árido, con un poco más de oportunidades, pero ¡ya! ¡Ya! voy a parar porque si no terminaré hablando de política, en fin. Realmente no es mi vecino. Nos separan  40 kilómetros aproximadamente; yo soy de Luchana y él, de la Partida; pero sí es mi referente cuando me preguntan de Torreón, presumiendo que somos del mismo núcleo rural; estoy seguro que no solo lo hago yo, lo hacemos todos los laguneros al  presumir que el Cepillo – para nosotros es el Cepillo, no el “Hermoso” – es nuestro vecino. ¡Oribe es de donde yo soy! Es un equivalente a Zlatan para los suecos, Keylor Navas para los Ticos o Gareth Bale para Gales; es nuestro Oribe, oriundo de la Comarca Lagunera, donde la cumbia es nuestra música clásica.

No tengo ni idea del número exacto de la población de niños que hay en la región, pero sí puedo decir que el 80 por ciento juegan futbol con el amigo en el barrio, soñando en ser profesionales; para que un niño dentro de este porcentaje llegue a triunfar a nivel profesional debe cursar un proceso largo y de mucha dedicación, casi milagroso, claro,  anteponiendo siempre el talento; ese niño que lo logró es Oribe, las fotografías del Cepillo de niño en La Partida te habla de que somos capaces de realizar cosas inimaginables, de un día estar pisando un campo de futbol de tierra a pisar Wembley, la mejor cancha de futbol de la tierra.

Para mí, Oribe es el ejemplo de que podemos competir como laguneros a cualquier nivel, no solo para el futbolista, también para cualquier habitante de la comarca; un doctor lagunero puede competir con uno coreano. ¿Por qué no? Tomamos nuestro origen como un argumento para justificar las escasas ganas de sobresalir, lo del Cepillo va más allá de su paso, y sus logros en Santos deben ser una inspiración para todos.

Aún no identifico el sentimiento que me provoca ver a Oribe triunfando; creo que se acerca al asombro, motivación y orgullo; la cercanía geográfica hace parecer increíble todo logro obtenido; precisamente ése es el problema, el no creer.

Las campañas publicitarias en donde aparece son el reflejo de la confianza que se tiene, y las entrevistas que da solo expresan que sigue siendo el niño de rancho donde apenas puede expresarse, porque no le gusta la cámara; lo más atrevido que le he visto es dejarse una barba para no desentonar en Coapa; de ahí en fuera, Oribe mantiene la actitud de siempre: lucha y superación.

Quise comenzar este escrito con mi pensar sobre la figura de Oribe y la influencia que deberíamos de adoptar por este lagunero exitoso, teniendo como objetivo el emularlo, no solo en futbol, sino en la actividad diaria.

Deportivamente, Oribe Peralta ha conseguido cuatro cosas importantes:

La primera: ser parte fundamental de un título para Santos laguna; por lo regular, el jugador local solo tiene empatía con la tribuna por ser de la zona, pero la injerencia que tiene en el once titular no es mucha – después hablaremos de Corazón de León –. Cepillo fue el matón del Santos del maestro, nos regaló el momento futbolístico con más adrenalina en la historia, esos dos goles a Tigres, los vuelves a ver y sigues sintiendo como el cuerpo se altera.

La segunda: jugar un mundial simplemente es todo para quien practica este amado deporte; Oribe ya lo hizo y no se quedó ahí; metió un gol haciendo el trabajo que pocos le valoran, siempre salvando a la selección, haciendo el trabajo de quienes tienen los reflectores.

La tercera: estoy seguro de que varios no van a coincidir conmigo, pero para mí la dependencia que tiene América de Oribe es un logro con más relevancia que lo que hizo en Santos, ya fue campeón, y América es otro sin Oribe; lo vimos ante Tigres, considerando la historia de ese club por cuyas filas han desfilado una infinidad de grandes jugadores; la importancia del Cepillo es para destacar y aplaudir; un lagunero es la estrella, Oribe es el Valentino en la platilla azulcrema del Chanfle, es la única inversión que le ha salido bien a Televisa en los últimos años.

Por último: obtener una medalla olímpica; no hay discusión que es el más grande éxito de él y de todo el futbol mexicano; deportistas de otras disciplinas se preparan años para lograrlo, Brasil nunca lo ha logrado, y entre más pasan los años, se alejan del campeonato olímpico; entonces lo de Oribe en Londres no tiene nombre; no se intimida con nada, si lo ponen a jugar en la selección de Argentina, él sí los hace campeones, en su mentalidad predomina el éxito.

Los clichés del discurso dicen que todos consiguieron ganar, que no existen individualidades. No es cierto: siempre, quien hace los goles, quien comanda el barco, es responsable de lo logrado. Oribe no le teme al puesto; pese a críticas, el error lo comete el compañero y quien paga es Oribe, pero no tiene empacho en aceptar corregirlas y siempre superarlas; en ocasiones suelen ser injustos con él, nunca dice que no, ni exige tratos que sí merece; con un par de Cepillos dejaríamos de pasar vergüenzas en Selección .

Los tiempos son perfectos. Preguntémosnos ¿Por qué hasta ahora y no antes? Porque para triunfar Oribe no necesitaba tiempo, lo que necesitaba era una oportunidad.

P.D. Si superamos la partida de Oribe, lo que venga es cosa de nada.

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