La fiesta está viva

Por: Rafael Cué *

Articulista invitado

 

La Plaza Nuevo Progreso, de Guadalajara, ha registrado en pocos días dos grandes triunfos para La Fiesta Brava en nuestro país. Lejos de quiénes han sido los protagonistas de estas tardes de emoción y pasión, quien gana es la fiesta de los toros.

Hay muchas lecturas sobre lo que está pasando en Guadalajara. Son varios años ya trabajando en la Perla Tapatía para interesar a los jóvenes en la tauromaquia. Los tendidos se ven cada vez más poblados por gente joven, lo cual tiene un doble beneficio: primero, se asegura la continuidad de esta maravillosa tradición centenaria en nuestro país; segundo, se renueva la frescura y la capacidad de emocionarse por parte de un público que asiste a la plaza en busca de sentirse vivo, sorprenderse y disfrutar del arte del toreo.

Existen aficionados que de tanto exigir, se han convertido en un lastre para la fiesta, nada les gusta, nada les emociona y sólo pretenden destacar intentado demostrar que su conocimiento es tan grande que nada les satisface, lo cual es realmente patético.

El aficionado a los toros debe de ser exigente con las empresas, ya que paga un boleto, el cual mantiene a la fiesta brava. Cuando al aficionado le interesa lo que ofrece el empresario, responde y abarrota los tendidos, dando su aval; exige un toro cuyo trapío irá de acuerdo a los usos y costumbres de dicha plaza, siempre en el entendido de respetar las hechuras del encaste en cuestión.

Una vez que se cumplen los estándares de trapío, el espectáculo queda abierto a experimentar la emoción y magia del toreo, que no siempre se da; he aquí otra cualidad de La Fiesta Brava, su capacidad de sorprender cualquier día en cualquier toro.

La receptividad del público en cualquier espectáculo es fundamental para la apreciación artística; imagínese usted entrar a un museo pensando que la pintura no tiene sentido en la vida, difícilmente podrá disfrutar de la belleza de un cuadro.

El pasado domingo 12, en homenaje al desparecido Maestro Miguel Espinosa Armillita, el toreo, en estas coincidencias maravillosas del destino, reunió en el ruedo de la Nuevo Progreso, a un bravo toro de la ganadería de Villa Carmela, de nombre Maestro —en honor a Armillita—, y a un joven matador de toros, también hidrocálido y con enorme potencial para muy pronto convertirse en un Maestro del toreo: Luis David Adame.

El comportamiento del toro fue de nota alta desde su salida, su forma de embestir dejó en claro el porqué nos embelesa este animal, su poder y su belleza, su nobleza y su arte al humillar tras los vuelos del capote y la muleta de Luis David.

Dos voluntades encontradas en la mágica creación artística efímera del toreo, que dejó grabada en la retina, la mente y el corazón, para siempre, la emoción en el público asistente.

Para hacer aún más interesante el homenaje y las caprichosas coincidencias del destino, los mejores momentos de la faena se vivieron con la mano izquierda, misma mano con la que Miguel Espinosa Armillita labró en oro su nombre en la historia del toreo.

Luis David es un torero joven, sin complejos, con ambición y capacidad, ve al toro en todos lados y tiene el valor sobrado para expresar su arte ante los astados. Su objetivo es ser figura del toreo, algo prácticamente imposible, muy pocos lo logran y son muchos los que lo intentan. Cualidades le sobran, y si el destino le pone enfrente toros como Maestro, de Villa Carmela, podemos hablar de que La Fiesta en México está por vivir algo importante.

Maestro fue indultado, premio a la bravura; larga vida para el toro y su futura descendencia. Reconocimiento a una familia dedicada a la crianza del toro bravo, con pasión y respeto, de generación en generación, los Arena Barroso, copartícipes de este gran triunfo, que seguirán en su incansable objetivo de enaltecer la tauromaquia, criando bravura.

Con tardes y faenas como la del domingo, La Fiesta está viva, defendámosla, disfrutémosla y no dejemos ni un solo minuto de estar orgullosos de nuestras tradiciones.

Twitter: @rafaelcue

 

*Artículo escrito para el diario El Financiero, reproducido por voluntad del autor en Intelisport.

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