Por: Fernando Benito

Articulista invitado

 

El reciente contrato que le han dado los Raiders de Oakland a Derek Carr, solo refleja una cosa: que hoy en día en la NFL, los equipos tienen terror de perder a un jugador que medianamente ha destacado y más si ese elemento se desempeña como mariscal de campo.

Otorgarle 125 millones de dólares en 5 temporadas a un hombre que es cierto es muy talentoso pero que no ha ganado aún, es una apuesta arriesgada considerando que en esta tan exigente liga, el brillo puede desaparecer de la noche a la mañana.

Carr, es una realidad ya sacó del anonimato a los malosos y los convirtió en contendientes reales a terminar con el reinado de los Patriotas de Nueva Inglaterra en la Conferencia Americana, sin embargo, es justo que gane más dinero que un Tom Brady, Ben Roethlisberger y Aaron Rodgers, jugadores que justifican con creces que lo que han obtenido lo han regresado con títulos.

Y es que le bastaron solo 3 aceptables pero nada espectaculares temporadas a Derek, para convencer a la oficina de los Raiders que puede pasar de ganar poco más de 900,000 dólares a 25 millones por año, no obstante no haber logrado siquiera un triunfo en un juego de playoffs, pues recordamos que se fracturó una pierna antes de encarar a los Texanos de Houston en la ronda de comodínes la campaña anterior.

En el mismo tenor que el pasador de Oakland están Andrew Luck de los Potros de Indianápolis, Carson Palmer de los Cardenales de Arizona y Kirk Cousins de los Pieles Rojas de Washington, quienes se embolsarán en promedio 24 millones la próxima temporada, siendo poco probable que alguno de ellos vaya a dirigir a su equipo a ganar un anillo de Super Bowl en el futuro inmediato.

¿Que está pasando entonces con los dueños de las escuadras que están ofreciendo estos exagerados contratos?, la respuesta es simple: prefieren apostar mil veces a perder su dinero que a dejar latente la posibilidad de que ese quarterback que no aseguraron, pueda después destacar en otro conjunto y peor aún, llevarlo a conseguir un campeonato.

La NFL ha entrado desde hace rato en esta dinámica y no se visualiza que vayan a cambiar las cosas en un buen rato. Vayámonos acostumbrando pues a ver en acción a mariscales de campo millonarios que se quedarán lejos de justificar lo que perciben.

Comentarios a: ferben@gremradio.com.mx

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