AL LARGUERO
Por: Alejandro Tovar Medina
Articulista invitado
¿Qué será el morir en el día de difuntos? Tal vez como un homenaje, el futbol le dio un sacrificio, el de Jesús de Miguel Alameda (30) el brioso delantero del Tenerife que buscó encabezar un contraataque frente al FC Andorra y recibió un impacto brutal en su pecho, con la rodilla del arquero Jesús Owono (25), un joven de Guinea Oriental, que fue a un choque imprudencial. La víctima no se recuperó nunca y murió la madrugada del martes con paro cardiorrespiratorio.
Comentan los medios hispanos que en el vestuario, Owono lloraba inconsolable y rezaba. Hoy, la justicia está investigando el caso que pudiera pasar de accidente a homicidio, según decidan. “Rotos de dolor, con un nudo en la garganta y sin poder creer que sea verdad. No hay palabras de consuelo” dice el comunicado del Tenerife, donde la paranoia y el miedo de alimentan de silencio.
Sigmund Freud (1856-1939) dijo una vez: “Un día cuando mires atrás verás que los días más bellos, fueron aquellos en que resolviste luchar”. Claro que el meta fue buscando anticipar la jugada, adelante del medio campo, y se debe aceptar que fue muy violento e imprudente (de ahí la tarjeta roja inmediata). Salvó a su equipo pero terminó sacrificando a ambos. De Miguel terminó en el sepulcro y a Owono lo persiguen desde ahora los medios, las redes y la voz de su conciencia.
En este disparatado y delirante mundo del futbol MX, con experiencias personales que se transforman en ficción, se percibe con gozo el júbilo de la gente, hija del sol, el viento y el desierto, no solo porque ha llenado de nuevo el TSM, sino porque esa su alegría confirma a sus personajes con un gran dramatismo, y porque pertenece a una naturaleza como el espejo de agitación interna.
El nuevo triunfo, con sufrimiento y rosario en la mano, nos pide no afinar el radar en el pasado sino al mundo que hoy te toca vivir, porque ahí respirando desde el octavo sitio y con duelos a muerte por delante, Paiva y su tropa se convierten en el narrador que se apodera del relato, porque la naturaleza no es solo aquello que es visible para los ojos del pueblo verdiblanco, sino que también son todas las imágenes interiores del alma.
Expresar las emociones primarias del individuo es como volver a subir la montaña. Al repetir los rituales de la victoria y asomarse a los números, ven que los regios, famosos por su potencia económica, sus abultadas nóminas y planteles con lujo, viven hoy como atrapados en las capas de una cebolla y se acercan, Rayados y Tigres, al hondo barranco donde caen todas las expectativas. Dejaron de ser abiertos y divertidos. Ahora la frustración los acecha, por varios motivos.
Renato es un tipo centrado e inteligente. Advierte que su equipo está en formación y le va haciendo ajustes. Viejo cazador de ideas, prevé que el vuelo puede ser limitado y su exhorto va como quien lee que en ello deben ir la esperanza e imaginación pero también el conocimiento. Lo cierto es que, ante evocaciones por angustias, deben subsistir las emociones y toda la pasión, porque este juego tiene el encanto de seres especiales, y hablar de futbol es una forma de amarlo.
X (Antes Twitter): @Tovar1TV
