LA FIESTA ESTÁ VIVA
El periodo comprendido entre 1914 y 1920, año de la muerte de José Gómez Ortega “Joselito El Gallo” ante las astas de “Bailador” de la ganadería de la Viuda de Ortega en la plaza de Talavera de la Reina aquel fúnebre 16 de mayo, es conocido en los anales de la historia taurina como la “época de oro del toreo”.
Poco más de cien años después, la tauromaquia vive otra época que considero dorada. En estos tiempos revueltos por la hipocresía política a nivel mundial, las redes sociales, la brutal afluencia de información que nos bombardea y que en un porcentaje muy bajo es real, fidedigna y sin intención de manipulación, el toreo vive su mejor época en los más de cinco siglos que lleva vigente.
Podemos los aficionados actuales añorar tiempos en los que la tauromaquia era considerada como una de las actividades culturales más importantes dentro de los países taurinos. Tiempos de respeto, educación y valores. En nuestro país pienso que a partir de la década de los 40, el toreo vivió grandes episodios y la sociedad asumió con orgullo que México es taurino.
Hoy vivimos tiempos revueltos en todos los sentidos, parecen ser tiempos sin sentido. Existe un movimiento que intenta imponer su pensamiento único, priorizando a los animales sobre el ser humano, lo cual me parece patético.
En el toreo, actividad cultural y estética suprema, vivimos una época sensacional. Sobre todo, en España, cuna del toreo y actualmente punta de lanza en la importancia y el arraigo de la tauromaquia como ente dentro de la sociedad.
El toro español pasa por el mejor momento de su historia. Embiste y embiste bien. Los ganaderos hispanos han conseguido un toro soñado. La diversidad de encastes permite ofrecer a los públicos distintas maneras de comportamiento, bajo una misma premisa, la casta, motor fundamental de la bravura, este último concepto con gran cantidad de variantes en su comportamiento, lo que ofrece una gran variedad de alternativas para que los toreros puedan crear arte, que es el único objetivo de la tauromaquia, la creación del arte en el ruedo ya sea bajo la premisa de la belleza, la estética, la emoción o el valor. Obviamente salen toros buenos, excepcionales, malos, mansos y con genio, pero el nivel medio se mueve y permite al torero crear.
El sábado pasado, viendo la transmisión por televisión de la corrida de toros en Málaga, no pude más que reflexionar profundamente emocionado que estamos viviendo hoy una segunda edad de oro del toreo. Con todo en contra, la tauromaquia se mantiene vigente, crece el número de aficionados, sobre todo en la juventud, y el nivel del toro y de los toreros es impresionante.
Morante lleva media década a un nivel que no se ha visto nunca, regularidad, valor, su barroca estética basada en la imperfección del toreo, centrada en la intención más profunda del toreo que es crear belleza en cada pase.
El de la Puebla come aparte, es el mejor y más completo de todos los tiempos, sin que valga ni una comparación, ya que en el arte comparar es errar.
Andrés Roca Rey es quien lleva una década mandando en el toreo, compitiendo con distintas generaciones de figuras descomunales como Enrique Ponce, El Juli o Talavante. El peruano lleva una temporada rotunda, defendiendo con honor y torería su sitio de máxima figura, haciéndolo desde el ruedo en todas las plazas del mundo.
El poder mostrado con su capote y su muleta el sábado 22 ante dos toros complicados, que se movieron más defendiéndose que embistiendo, ha sido una demostración contundente del verdadero significado de Figura del Toreo.
Su actitud creó belleza, la belleza del valor, de la entrega absoluta a tirar la moneda al aire y pisar terrenos de los toros que muy pero muy pocos son capaces de pisar. Citar, enganchar, templar y mandar la embestida sin utilizar inercias, metiendo los vuelos de la muleta en la badana de los toros, obligándolos a embestir.
La emoción de la entrega, de ir más allá, con la vida de por medio y el verdadero compromiso de mandar en el toreo. Morante y Roca, pilares de esta época dorada, que además, para nuestra suerte, se acompañan de decenas de grandes toreros.
X (antes Twitter): @rafaelcue
*Artículo escrito para el diario El Financiero, reproducido por voluntad del autor en Intelisport.
