AL LARGUERO
Por: Alejandro Tovar Medina
Articulista invitado
Cuando las ideas y pensamientos adictivos tiran de ti como una cuerda que te lleva más lejos de donde estás situado, es mejor husmear en el espíritu de nuestro tiempo, y este Mundial maratónico te va dejando impresiones de todo tipo, que te convencen de que el futbol es la religión más seguida de la tierra, donde la gente no cesa de buscar una luz a la medida de sus leyendas.
En estos predios de la mente hay imágenes de goles que atraviesan el tiempo y, al recrearlos, dan un nuevo salto a la gloria. Como el centrazo de zurda de Roberto Rivelino al cabezazo de Pelé, superando a Burgnich y la estirada de Albertosi, en la final de 1970. Como la belleza de 1982 cuando tocaron Scirea, Conti, Rossi y Bergomi, en un Bernabeu cautivante. El lateral vio la llegada de Tardelli, cuya zurda enloqueció a Italia al vencer a Schumacher. Un golazo que sigue gritando.
El futbol, acto lúdico que sublima pulsaciones, una devoción que organiza emociones y recuerdos, nos da el video ilusorio de los goles de Kempes a Holanda en 1978, cuando Mario estaba en plenitud de forma, encabezando la tropilla de Menotti con Fillol, Olguín, Galván, Pasarella, Tarantini, Ardiles, Gallego, Houseman, Luque, Bertoni, Alonso, Baley, Larrosa, Ortiz, etc.
Por igual, ¿cómo olvidar los goles de Maradona frente a Inglaterra en 1986? El primero, con “la mano de Dios”, como se le conoció luego por instancia del gran Diego, y el segundo, apilando gente y llegando hasta Shilton como un dios. Ahí quedó demostrado que el futbol también es el último bastión del machismo más extremo. Al instante viene la voz del maestro Carlos Monsiváis (1938-2010): “Una pelota puede cambiar a todo un país” Las pruebas están dadas.
La historia es interminable, pero también hay goles malditos, como el de España a México en 1962, en el Mundial de Chile. Últimos minutos y 0-0. Tiro de esquina por la derecha para México que cobra Del Aguila muy corto. Lo toma Del Sol y la pica a Gento, que emula a un bólido F1 que se va por izquierda, dejando atrás a Nájera, luego a Cárdenas y cuando Del Muro intenta cerrar, la cede a Peiró, quien fusila a Carbajal. Nuestro viejo y querido arquero lloraba de coraje y tristeza, porque el futbol es también una máquina de sueños, ilusiones y lágrimas.
Hoy está visto que no sabemos vivir con la incertidumbre, que a nuestra gente le basta cualquier destello brillante para ir por las calles cantando “Cielito lindo”. Un gol, una victoria, es capaz de cambiar de quién eres a quien quieres ser, como si este juego mágico nos impulsara a frotar la lámpara mágica para la aparición del genio. Uno que arregle todo y nos recupere la sonrisa.
La dinámica loca del presente nos muestra de todo, que hasta genios como Messi fallan penales, o que Bielsa esté disgustado por los tiempos de hidratación de los jugadores cuando éstos lo agradecen. Lo actual en México es de un cúmulo de ideas para un mundo en llamas, porque nadie puede negar que, ante la actitud de la clase política se vive con miedo y sin ilusión.Nuestra gente quiere irse quitando la máscara de comunes por la cara de héroes, porque si algo se acelera hoy mismo es la virtud de nuestra imaginación. No se pueden hacer edificios con palabras, pero sí escuchar al filósofo con fino aire narrativo: “todo lo que necesitas para ser feliz se encuentra al otro lado de tus miedos”.
X (Antes Twitter): @Tovar1TV
