AL LARGUERO

Por: Alejandro Tovar Medina

Articulista invitado

Con gratitud, a la memoria de Don Alfredo Duclaud R.

Al confiar en un reportero joven e inexperto, le marcó su camino hace 56 años y le dio un regalo enviado por Dios, el Mundial de 1970 en la sede México, Toluca y Puebla, desde el arranque hasta la final, pasando por el “Partido del Siglo”, el 17 de junio entre Italia y Alemania (4-3). El sueño se hizo realidad viendo a Pelé, Riva, Rivelino, Tostão, Gerson, Beckenbauer, Seeler, Müller.

Hoy, aquello solo es historia. El Mundial que ya está rodando no es de acceso para el pueblo, el poder económico lo sujeta y exprime, y uno reconoce lo difícil que es la vida sin nuestros muertos, porque todos ellos desfilan sonrientes como para ver a quién se extraña más, y la historia, que todo lo devora, parece derretirse también cuando ve que nos va abandonando la vieja pasión. La FIFA es la dueña del futbol, los empresarios, el marketing, la TV. La gente solo es consumidora.

¿Se puede encontrar la calma en el mundo de la imaginación que despiertan los hechos? Mientras las bombas de Israel destrozan a los palestinos y las de Rusia a los ucranianos, el mundo solo mira junto a la ONU, que parece pintada; llega el futbol, que debiera, en el papel, hacer que todo fuera sonrisas, pues todo es recaudar bajo el encanto de Shakira y Burna Boy, con “Dai-Dai”; o el aparatoso “México Vibra”, con Alejandro Fernández, Carín León, Lucero, Manuel Mijares, Emmanuel, Carlos Rivera, Aída Cuevas, Banda El Recodo en el Auditorio Nacional.

Ahí atentos, mi gente. Un gol de los favoritos dará a su destino personal la liberación de sustancias como dopamina y endorfinas, un sistema de neurotransmisores que nos darán el placer. Pero igual, cuando aparezca un penal, una tarjeta roja o jugadas del rival que pongan en jaque nuestro arco, van a disparar mecanismos de alerta que elevarán el cortisol, hormona de “lucha” o “huida”.

“El hombre es verdaderamente grande solo cuando obra a impulso de las pasiones,” sostenía Nelson Mandela (1918-2013), el héroe sudafricano que reventó el Apartheid. ¿Y a nosotros nos habrá quedado un poco de ella? Porque la pasión no puede comprenderla quien no la ha experimentado. Los mexicanos somos expertos en ello y no solo por el futbol, sino por todo lo que hoy mismo rodea al país y este Mundial es un fenómeno deportivo, social, económico y político.

Hoy el mundo necesita de medios con hombres de inteligencia narrativa, que lleven a todos los rincones un aliento de esperanza, una ilusión que aumente la fe del pueblo. Imágenes y voces que estimulen no solamente la afición, sino también el deseo de una libertad completa, porque todavía nos guiamos pensando que ya nos merecemos a escritores dotados de una percepción extrasensorial, y negar espacio a quienes describen cinismo y versiones de sus propias miserias.

Pidamos que dejemos de ser mendigos del gran futbol y descubramos a nuevos superhéroes en pantalones cortos, que siga palpitando que en el fondo nuestro una voz que predique esperanza, por más que todos tengamos zonas de sombras sin descubrir, porque la felicidad parece vivir en habitaciones que parecen pasadizos de otras épocas; y que la curiosidad impere, porque todos siguen preguntando si Doña Claudia se atreverá a hacer la declaratoria inaugural en un México tan convulso, donde cada quien vive y actúa según le va en su propio mundo.  

X (Antes Twitter): @Tovar1TV