Por: Alejandro Tovar Medina

Articulista invitado

Los mensajes que llegan por decenas, descubren la nostalgia de muchos, porque la gente de tanto añorar, se familiariza con su sombra y no dan tiempo, ni margen para unir este espacio al coche de Almada, que perseguido por algunos, solamente trata de establecer su estilo y tiene seis puntos, aunque se diga misa y no reconocer su mérito es como una guerra contra la realidad.

Imposible pues, olvidar los seis años de ausencia del negro Benítez, goleador que buscaba la gloria en Qatar y solo encontró la muerte, luego de ser adorado en Santos y América, en la plenitud de su vida. Valor de todo el frente de ataque, sereno dominador del último tramo, como el poeta que vive y escribe administrándose de la memoria, con futbol y respuestas para todos.

Otro que resalta en la ausencia de gloria de Cruz Azul es Raúl Cárdenas, jugador de lujo, técnico ganador, dominador de los secretos del futbol. Una tarde en Cd. Cooperativa, su Cruz Azul era sparring del seleccionado de segunda. Raúl se acomodó con otro difunto, Jorge Marik. Nuestro Gato Gómez entró por derecha como cuchillo y metió centro a segundo palo. Cárdenas preguntó, ¿cuál es la Chuleta?. En eso, el ídolo blanco cabeceó y marcó golazo. Ese es, le dijeron riéndose. Aguilar era un goleador amado, por ser local. Sigue vivo, claro. Luis se fue hace no mucho.

Escribir es exhibirse y para quienes lo hacen, es como una vía de escape en una vida en estado de parálisis, es un salvoconducto, un documento de identidad, una forma de salir de sí mismo, de ser otro, gracias a la fantasía, esa que muchos promovieron en la radio, que obligaba a pensar y a crearse escenarios, como Félix Alonso lo hacía en la XEDN con sus crónicas de box desde la Arena Olímpico Laguna, como aquella noche cuando Calucas Ríos noqueó al venezolano Félix Liendo. Todos rezábamos porque no se levantara. Y no, quedó de espaldas en la lona, inmóvil.

Porque no se trata de ser imaginativo y luchar contra lo común solamente, se trata de atajar la cauda de recuerdos que llegan de pronto y de capturar algunos, como la noche dominical en la Plaza de Toros donde Polo Torres retuvo el campeonato nacional pesado rindiendo a Goliat (Pablo Crispín) con una quebradora en todo lo alto, en un combate que parecía perdido. Fue maravilloso.

O bien la última gran tarde de Jaime Yassín con su casaca verdiblanca ante el Zamora, con su arquero Sevilla infranqueable. 1-1 en San Isidro. El Pelé Padilla, que era menudito pero habilidoso e inteligente como pocos y que vive, afortunadamente, arrastró la pelota hasta tres cuartos de cancha y metió un pase diagonal para Jaime (f) que en el límite del área metió un zurdazo bravo, como una raya, a la base del poste izquierdo y Sevilla no llegó. Salimos cantando de San Isidro.

Son tantos los héroes caídos. En plenitud de su éxito, Apolo Curiel tenía gira por Jalisco. El director de “Lucha Libre” Don Héctor Valero, que lo quería mucho, le dijo “ten cuidado, no te vayas a los viejos antros de tus inicios. Hoy todos te ven y te envidian”. David le dio un repaso a Lagarde y Guajardo en la Coliseo y más tarde en un antro, discutiendo por una dama, lo balearon.

Uno quisiera tener vidas paralelas a la realidad, más intensas, variadas y atrevidas, algo que nos desagravie y haga felices pero terminamos como somos, nerviosos, inseguros y vulnerables. Una vida donde tratamos de ser selectivos y terminamos rindiendo culto a tantas viejas vivencias y a recordar a los que se han ido y que se quiera o no, por allá nos están esperando.

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