LA FIESTA ESTÁ VIVA

Por: Rafael Cué*

Articulista invitado

Esta pregunta me da vueltas en la cabeza desde hace más de una década, cuando el gremio taurino encabezado por la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia A.N.C.T.L. tuvo la necesidad de crear Tauromaquia Mexicana TMX, como respuesta a los ataques políticos y jurídicos de grupos antitaurinos. No los llamaré nunca ecologistas, no lo son, han quedado evidenciados una y otra vez, el caso más reciente el penoso descubrimiento mediático de la condición en la que se tenían animales “rescatados” por la ilustrísima fundación, (sarcasmo), Black Jaguar-White Tiger.

Este modus operandi de recaudar dinero para fines de cuidado y protección a los animales, ha sido desenmascarado una vez más. Los ecologistas-urbanos como el impresentable Antonio Franyuti y “asociaciones” como Animal Heroes o Animal Naturis, fincan su territorio en las ciudades, en los congresos y en el lobbying político para atraer mentes pequeñas sin vocación de servicio, sólo avaricia, como por ejemplo, el primero que me viene a la mente es el carismático Jesús Sesma, del honorable Partido Verde, otra vez sarcasmo, y hacerlos creer que ellos podrán salvar animales con leyes absurdas, totalmente alejadas de la realidad, de la verdadera ecología, del equilibrio en la convivencia de especies en su hábitat natural.

Se han centrado en la tauromaquia por ser una actividad importante, con arraigo de más de cuatro siglos en este país. Actividad cultural lícita que genera empleos, bienestar y recursos para miles de familias de manera directa e indirecta. Estos recursos también permean en las arcas federales y estatales con la generación de impuestos, para que usted se dé una idea por concepto de I.V.A. $ 398,658,577.00 pesos al año. El I.S.R. es de $ 396,412,218.00, el I.E.P.S por $ 106, 085, 306.00. Estos datos fueron publicados en la segunda edición del libro Caracterización y dimensionamiento del sector bovino espectáculo en México, editado en 2018 por la SADER y la A.N.C.T.L.

Me pregunto ¿por qué?, estos ecologistas urbanos, no emplean sus recursos, que por cierto nunca han sido legitimados, salvo en las donaciones que como hemos visto han sido los donantes las víctimas de fraude como el caso arriba mencionado, para luchar por la conservación de espacios naturales o por el rescate de especies en peligro de extinción. El toro bravo no está en peligro, es el animal mejor cuidado en el planeta. Hay mucho trabajo, si en verdad fueran ecologistas, la deforestación salvaje que padecen nuestros bosques y de la mano los animales que ahí viven, el agua, el evidente cambio climático. Si fuesen ecologistas ese debería ser su objetivo. No el convencer políticos para promover leyes cuyo único beneficio es el económico para estos movimientos sin vocación ecologista.

Yo puedo entender perfectamente que existen muchas personas a las que no les gusta la tauromaquia. Uno por desconocimiento y otro por no poder asimilar la muerte del toro en el ruedo como una manifestación artística y cultural, cuyo objetivo para que quede claro, no es la muerte en sí, sino la creación artística del enfrentamiento entre el poder animal ante el valor y la inteligencia humana en la representación auténtica del círculo de la vida y la muerte.

El intento de prohibición a las corridas de toros es un atentado contra una especie perfectamente protegida por el ser humano, guardiana de más de 170 mil hectáreas en México en perfecto equilibrio natural con cientos de otras especies. El 4 % de la población de ganado bravo llega a la plaza para dar razón a su esencia de toro bravo, el resto, más de 118 mil cabezas viven en perfecta libertad en el campo.

Intentar imponer una “moralidad ecológica” a esta tradición y a los millones de mexicanos que gustamos de la tauromaquia, sí millones, atenta contra la libertad que nos brinda nuestra Constitución.

Nadie está obligado a ir a los toros, pero nadie puede prohibirnos vivir bajo los valores de la tauromaquia basados en el profundo amor y respeto por el toro bravo.

Se vienen ferias importantes como Teziutlán y Huamantla. Demostremos una vez más la importancia de la tauromaquia, llenemos los tendidos, es lo que nos toca como aficionados y defendamos con orgullo y valor lo que amamos ante los ataques cobardes e infundados de los que estamos siendo víctimas.

Twitter: @rafaelcue

*Artículo escrito para el diario El Financiero, reproducido por voluntad del autor en Intelisport.