AL LARGUERO

Por: Alejandro Tovar Medina

Articulista invitado

Cary Grant (1904-1986) decían, era el actor ideal, por apostura y presencia, por finura y talento, aunque era también homosexual y tomó de forma ideal el papel de vividor elegante en «Sospecha» de Alfred Hitchcock (1899-1980) rodada en 1941 con la hermosa Joan Fontaine. Ahí la frase que roba es de Grant cuando afirma cínico, «El secreto del éxito, es empezar de arriba» y eso justamente puede decirse que va con lo que el futbol mexicano nos ha dejado esta semana, porque todo es parte, aunque no se quiera en la post pandemia, del crecimiento de la desigualdad e injusticia.

Don Fentanes, envuelto en su mismo saco de siempre, con su barba de una semana tipo de Paco Rabal en «Nazarín» por más que tenga números favorables 4-1-2 debe entrar, junto con sus jugadores a una buena sesión de autocrítica, porque de visita Santos deja mucho sin hacer y el sábado estuvo lejos de su mejor forma. No creó ni generó. No pesó. Rayados le superó en el trámite y ganó por el potencial de Meza, con Orrantia (otra vez) sin cerrar al joven Romo.

Marco Antonio Ortíz venía de una suspensión de seis partidos, por insubordinado y realizó un trabajo que levanta sospechas, como parte de una rebeldía personal. El video dejó claro a todos que Acevedo no toca a Janssen, sino que éste lo pisa y marcó penal que falló Campbell quien después hizo grosera entrada a Prieto y Ortiz tuvo qué consultar al VAR para echarlo. Exageró con la falta de Cervantes que impidió el gol de Lozano. Por más que Santos proteste el mal está hecho.

Los regios deben estar preocupados. Primero, sus medios no hablan del Gato Ortiz y sus yerros. Segundo aceptan con una nómina con Andrada, Medina, Vegas, Celso, Meza, Campbell, Janssen, Kranevitter y Funes Mori todos foráneos y los locales Pizarro, Montes, Kevin, Romo y González, no le basten para doblar a un grupo de chicos despistados, limitados y extraviados en el BBVA.

Igual en Tigres, gana con nueve y metidos todos bajo su arco en Querétaro y su técnico Herrera, tan falto de memoria, que se olvida que en su tiempo de jugador era menos dotado que sus jugadores pero líder para reñir y ser sancionado, hoy exclama: «No podemos recibir ese tipo de tarjetas» (refiriéndose a Soteldo) que amonestado, después del gol se despojó de su camiseta. Y al caso del veterano Ayala la mencionó como: «Fue una expulsión muy tonta». No recuerda lo suyo.

De pronto, esta gente que miente y acusa, que niega y huye de responsabilidades, se parece a gitanos como Gustavo Adolfo Becquer (1836-1870) escritor y poeta non (yo no sé que daría por un beso tuyo) escribía de su amada Julia Espín, ambos acechados por la esposa, Casta Esteban. Mítico y pasional, se ganaba la vida como periodista y censor de libros, porque de poeta uno se muere. Vivió poco pero fue bohemio y enamoradizo. «Volverán las oscuras golondrinas sus nidos a colgar». La tuberculosis le cortó las alas pues Koch hasta 1881 descubrió el Mycrobacterium.

Ni la injusticia ni el abuso son siempre inevitables, como esa cobarde agresión de Intriago a Charlie en Mazatlán que lo dejará fuera seis semanas. Mientras el ecuatoriano se burla de todos y la Comisión Disciplinaria debe castigar con el video, aunque no esté señalado en cédula arbitral. Por ello uno amanece en domingo con resaca que se va diluyendo viendo a Checo en Australia, que desaparece viendo al Manchester City enfrascado con Liverpool en un partidazo con Mané haciendo un golazo. Ese gran futbol es capaz de sanar el problema de nuestra salud mental, porque entre los atletas y los fans, la pelota es como el mago que domina el corazón, el espacio y el tiempo. 

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