AL LARGUERO

Por: Alejandro Tovar Medina

Articulista invitado

Habría que agradecer a la familia por acaparar los televisores de casa, por llenar el ambiente con su ruido juvenil en dos tandas de fin de semana con el alud mediático de la NFL. Esta generación nueva obliga a aprender y a gastar para satisfacer su enorme apetito. Pero igual nos separan de la mediocre Liga MX y sobre todo de sufrir, de la debacle santista ahora en su oficio de levantar muertos y donde sus dirigentes y plantel distan de ser personajes populares.

No es preciso ser experto para integrarse a esta irresistible ola de show y entusiasmo, sobre todo con medios que exhiben virtudes técnicas en español e inglés, para escoger. Pero dentro del emparrillado donde hay una evolución de las verdades alternas, donde no es cuestión de lo que uno ve, sino cómo lo ve, reside la auténtica libertad de liberarse de la opinión de los demás.

Y sobran los modernos superhéroes, hechos en una maquinaria que tiene un poco de todo, con un estilo poderoso donde el entusiasmo jamás permite asomarse al desánimo, donde la tecnología se apodera del mundo y van cultivando imágenes, porque han descubierto que la esperanza es el sueño del hombre y exhiben a esos estrellas como a su Julio César victorioso regresando a Roma.

Mientras nuestros chicos van y vienen, gritan y discuten, uno debe permanecer con sus inquietudes en silencio, so pena de ser censurado por ignorancia y en esa vejez se nota también que el destino de los hombres está hecho de momentos felices y se le rinde homenaje al viejo Brady, al que no le alcanzan las fuerzas y cae con las ausencias de sus socios Godwin y Wirfs, porque los Rams son como una ola en azul que dejaron atrás aquellas miradas lánguidas.

En la tarde dominical no hay espacio para respirar. El joven Mahomes parece extraído de esos cómics modernos y aunque triunfa 42-36, todos quedamos con la mitad del corazón de fuera porque ubicó a unos Bills determinados con el arte de su QB Josh Allen (25) un muchacho de California que tiró para 329 yardas e hizo 11 acarreos para 68, que contó con la pericia de Gabriel Davis (22) que voló como un pegaso para 4 TD en nuevo récord. Joseph Patrick Allen fue un maravilloso rival, hasta que Harrison Butker pateó desde 49 yardas y marcó un empate milagroso.

Mahomes se alió con su gran socio Travis Kelce para rescatar el triunfo en el tiempo extra. Ahí cualquiera quisiera haber sido un fotógrafo del tamaño de Gerta Pohorylle y Endré Friedman (Gerda Taro y Robert Capa) famosos por sus tomas de guerra. Solo ellos cabían en esa epopeya. Ellos sostenían fuera de la batalla, que era el miedo quien los empujaba a hacer las cosas. ¿Y cómo será fotografiar los instantes de los héroes modernos? Es la inteligencia del ojo que lo ve todo.

Se ratifica que las ideas abrillantan a las personas, que la pandemia interminable puede ser derrotada por un espectáculo como éste, que integra a la familia y amigos cercanos, que nos enseña que en la depresión hay esperanza, que nos aleja de lo cotidiano, lo común y angustioso. Estos episodios y los que faltan hasta el SB será un mundo que fabricaron ellos y en el que seguiremos habitando.

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