SCREWBALL

Por: Aarón Arguijo

Articulista invitado

“El fracaso es solamente una parte del éxito”.

Hank Aaron

Toda una generación de aficionados al Rey de los Deportes, crecimos viendo a los Bravos de Atlanta convertidos en el “Ya merito” del beisbol de las Grandes Ligas, un equipo dirigido por el carismático y gruñón Bobby Cox, que ganó banderín tras banderín, pero que nada más no ganaba la Serie Mundial. Un póquer de ases en el pitcheo abridor, con Tom Glavine, Gregg Maddux, John Smoltz y Steve Avery, bateadores como David Justice, Marquis Grissom, Terry Pendleton y “Chipper” Jones, enamoró a los seguidores de beisbol en todo el planeta, pero en más de una década de dominio, solamente ganó un gallardete, en el ya lejano 1995.

Hoy, los Bravos, cuyo uniforme vistió el inolvidable Henry Louis “Hank” Aaron, quien fue el rey del jonrón de las Grandes Ligas tras superar los 714 palos de “Babe” Ruth, son nuevamente campeones de Las Mayores, con todo merecimiento y con argumentos suficientes para nuevamente enamorar a otra generación de aficionados. En una época en la que las computadoras, los números y la sabermetría parecen suplir la inteligencia humana sobre el diamante, los Bravos han apelado al romanticismo y se mantienen firmes en dar su peso específico al “instinto” del mánager Brian Snitker, quien exprimió al máximo a sus lanzadores, con tal de conseguir el resultado.

Más allá de la victoria que consiguieron sobre los malqueridos Astros de Houston y nuestro orgulloso representante, José Urquidy, la mejor noticia para los Bravos es que cuentan con juventud y talento suficientes para establecerse como un equipo dominante en las Grandes Ligas. No hay que olvidar que lograron el campeonato a pesar de no contar con Ronald Acuña, uno de los peloteros más impresionantes de todo el beisbol, además de Marcell Ozuna, inversión millonaria que se fue por el garete.

Pero abajo en el radar están numerosos peloteros y sobre todo, brazos, jóvenes que pueden mantener a este equipo en todo lo alto, durante algunos años más. El gran reto para ellos, ahora, es el encontrar la manera de mantener al primera base Freddie Freeman, un pelotero de élite y que ya es la cara de la franquicia, sus intereses económicos y más aún, los de su agente, podrían dictar en gran parte el futuro de esa organización, que hoy, con orgullo, puede presumir su campeonato. Feliz fin de semana y recuerden disfrutar la vida, hasta que caiga el out 27.

Correo electrónico: aarguijo@elsiglodetorreon.com.mx