LA FIESTA ESTÁ VIVA

Por: Rafael Cué*

Articulista invitado

Pensábamos que ya vacunados terminaría la pesadilla del Covid, si bien no desaparecería, sí que podríamos hacer nuestra vida normal, olvidarnos del cubrebocas y que todo se reajustaría de nuevo, pero ya ven, no es así, el bicho se reinventa y sigue dando lata, no nos da libertad.

Precisamente la libertad viene a cuento en esta entrega semanal, la libertad que grita el mundo para Cuba y que espero llegue pronto para que ese gran pueblo salga del yugo cobarde del autoritarismo y de la dictadura que comenzó como un sueño y se convirtió en una pesadilla.

La libertad en el arte es la más pura herramienta creativa. La libertad del alma y del pensamiento. La libertad de discernir. La libertad para decidir cómo vivir la vida, siempre y cuando se respete un orden común y el sentido común, tan poco común hoy en día.

La tauromaquia, además de ser una cultura inmensamente rica para entender la vida con libertad, está siendo el claro ejemplo de cómo afrontar estos tiempos de pandemia. Orden y respeto. Respeto y orden. Hubo que reacomodar todo. Los ganaderos han tenido y siguen teniendo la necesidad de una profunda reflexión acerca de su vocación ganadera, de su concepto acerca de la bravura, cómo lograrlo y cómo formar parte de un nuevo sistema —que todavía no está bien definido—, para seguir aportando al principal protagonista de esta cultura: el toro.

Los empresarios son los que más complejo lo tienen. Simplemente el sistema anterior de taquilla creo que ya es obsoleto, esperar que la gente llegue y se retrate en ella es como un sueño ya lejano. Además para devolverle el carácter popular a la Fiesta hay que poner al alcance de todos una entrada y eso no termina de cuadrar en el Excel.

Los toreros de arriba saben que los tiempos han cambiado y la manera de contratarse será distinta, y por el bien de esta cultura como espectáculo espero que sea justa para todos, que los de oro ganen dinero y tengan el estímulo de ganarse la vida y hacer mucho dinero a cambio de exponerla en la búsqueda del arte ante los pitones de un toro.

El público y aficionados lo que queremos es ir a los toros, disfrutar, emocionarnos y que una vez más la tauromaquia sea nuestro día a día y que no vivamos del recuerdo de otros tiempos o de la televisión viendo corridas desde España, que bien que mal, han comenzado.

Analizando cómo es que ha vuelto la actividad taurina en la madre patria, parece que comienzan a encontrar el rumbo. El viejo sistema es arcaico, comprobado está en la feria de Vista Alegre, la gente no respondió ante la propuesta empresarial, siendo buena, pero con los añejos defectos; sin embargo hay plazas como Santander, que acaba de dar una gran feria, simplemente dándole a la gente lo que quiere ver, sin la añeja arrogancia del empresario que monta su feria como él cree que el público debe comportarse.

La libertad de Morante, torero de lujo de nuestro tiempo, artista inconmensurable, poderoso y valiente, estudioso y ejecutante, libre y loco, loco y libre. Una belleza de artista. Criticado por la miopía y la ignorancia que hoy ya se rinden ante la puesta en escena centenaria de distintas tauromaquias amalgamadas en la suya. El viaje en el tiempo, al pasado, presente y futuro. La convicción de ser y hacer ante el toro, no sólo ante el de condiciones, sino con todos los toros. Me aterra no verle en vivo nuevamente. Deseo que la libertad que Morante lleva como bandera le lleve a México, y si bien no haya las exorbitantes condiciones de otros tiempos, el hombre necesite nutrirse de nuestro toro, nuestro público y nuestro cariño.

Isaac Fonseca, moreliano, novillero y un gran torero. Ha mostrado grandes condiciones desde su debut, todos lo sabemos. Siempre ha mostrado libertad, ¿a qué me refiero? Él y su equipo, principalmente el matador —también michoacano— Jacobo Hernández, han hecho lo que han creído correcto, les han ofrecido oro y mirra, sin embargo han preferido el difícil camino de la independencia. Isaac lleva ya un par de años en España, sin glamour ni reflectores, ni grandes apoyos, labrando su camino, en el que el pasado domingo ha dado un paso importante al ganar el Certamen Nacional de Novilladas de Madrid, organizado por la Fundación Toro de Lidia. El sacrificio de la distancia, la escasez y la vocación de entender la vida con libertad por medio del toreo, le comienza a pagar frutos. Espero que él también venga a México en invierno y lo pongan a torear, le lleven al campo y que seamos testigos de la formación y consolidación de una Figura mexicana.

Twitter: @rafaelcue

*Artículo escrito para el diario El Financiero, reproducido por voluntad del autor en Intelisport.