LA FIESTA ESTÁ VIVA

Por: Rafael Cué*

Articulista invitado

La tauromaquia está llena de historias inspiradoras, duras, de éxitos y fracasos, e incluso llegan los relatos de los hombres que sueñan con la gloria a la crudeza más real y rotunda, la del toro, que si bien tiene en cada pitón un cortijo —como decía “El Cordobés”—, es casi imposible ser capaz de conseguirlo.

Como la vida misma, el toreo es un reflejo de nuestra existencia, se basa en la vida y la muerte, como la vida, en valores y tradiciones, como la vida, en logros y tropiezos, como la vida, en sacrificio, dedicación y fe para lograr las metas, como la vida.

Hay a quienes el éxito y las oportunidades se les presentan antes, incluso en varias ocasiones, y hay quienes deben esperar, aguantar, sufrir una y otra vez las injusticias, el olvido del gremio taurino, sin perder la esperanza de que la oportunidad llegará. Estos hombres con el talante y la reciedumbre de no desfallecer, son ejemplo para todos, y cuando parece que la vida les va a premiar, el toro vuelve a ser duro y les pone a prueba otra vez.

Es el caso de un matador de toros nacido en Huamantla, Tlaxcala, el 30 de marzo de 1986. Manuel Rocha “El Rifao” ha cumplido ya los 35 años de edad, tarde, podríamos pensar, para alcanzar el sueño de ser un torero. Se hizo matador de toros en su tierra, de manos de Uriel Moreno “El Zapata”, testigo Leopoldo Casasola, ante toros de Álvaro Espinosa, el 11 de agosto del 2007. Está por cumplir los 14 años de alternativa y el hombre no llega a las 50 corridas de toros. No podemos relacionar los años de alternativa con el éxito alcanzado si no hay oportunidades. En 2017 le vi en su tierra ante un encierro imponente de la ganadería de Brito, estar realmente bien, supliendo la falta de sitio con entrega absoluta, valor y disposición. De ahí para acá, festejos a cuentagotas, migajas del toreo.

“El Rifao” no se dedicó a amargarse ni victimizarse, se puso a trabajar, tiene un buen negocio comercializando madera y sigue viviendo en torero. Se inscribió a “México busca un torero” y sorprendió por sus deseos desmedidos de triunfar. Pasó sin problemas las dos primeras rondas y se colocó en el primer festival en la ciudad de León, organizado por un grupo de empresarios guanajuatenses en coordinación en ETSMA. De nuevo sorprendió, llegó vestido de maletilla, honrando su lucha, a los toreros de su tierra, por lo general hombres humildes sin mayores conexiones que el amor al toro. Ya desde ahí dio de qué hablar. La ceguera de muchos les hizo criticar a lo tarugo, pero “El Rifao” justificó con su actitud y quehacer en el ruedo, callando bocas ante el toro, con emotivo brindis justificó el atuendo y se arrimó como un león, dando motivos reales para que las empresas lo tomen en cuenta y que ya dependa de él y del toro ajustar cuentas.

Al día siguiente ya estaba anunciado en Apizaco, en la plaza bautizada en honor a su amigo “El Pana”, ante una corrida con garantías, como es la de Vistahermosa. El panorama se empieza a abrir, el dinero del toro llegará, lo importante es verle la cara al astado. El cuarto de la tarde, segundo en turno para “El Rifao”, al recibirlo con el capote, pega un extraño brinco arrollándolo con el pitón izquierdo golpeándolo en la nuca, sacándolo de balance hacia las tablas para irse tras él, pegarle un puntazo en el cuello y una cornada en el muslo. Escalofriantes imágenes, dramáticas. Gracias a Dios y milagrosamente se recupera satisfactoriamente. A veces me pregunto ¿por qué es tan duro el toreo? La respuesta en el fondo de mi mente y de mi corazón la sé: porque es real, no hay truco, es la manifestación cultural y artística de la vida, con sus luces y sus sombras, con la crudeza de lo auténtico, sin filtros de Photoshop ni sonrisas para las redes, por eso los toreros son los últimos héroes y quienes vivimos bajo las normas del toro no nos desprendemos de la realidad.

#FuerzaRifao, el toro entre más duro le pone el camino al torero, mayor será la recompensa para el hombre.

Imagen: @FOTOBRIONES

Twitter: @rafaelcue

*Artículo escrito para el diario El Financiero, reproducido por voluntad del autor en Intelisport.