Por: Rubén Romero

Articulista invitado

Hace algunos años que se empezó a dar una importancia mayor al descanso y a la recuperación como parte de los programas de entrenamiento para largas distancias.

Los programas de entrenamiento modernos utilizan cada vez más el concepto de especificidad, por el que definen con una precisión cada vez mayor, los objetivos de cada sesión de entrenamiento, lo que se ha traducido en menos días de entrenamiento y menores kilometrajes semanales.

Ese fue un buen primer paso en el proceso de dar la importancia debida al descanso y a la recuperación.

Pero el proceso no se detuvo allí. Ya han empezado a surgir productos o servicios orientados de una manera más directa a “medir” la recuperación para obtener mejores resultados en los entrenamientos.

Algunos monitores de condición física (“fitness trackers”) ofrecen al corredor una forma de “medición” de su fatiga acumulada con el fin de advertirle cuándo debe bajar su ritmo de entrenamiento, o incluso cuándo debe dejar de entrenar.

Uno de estos servicios es el WHOOP (whoop.com), que consiste en una banda que se utiliza en la muñeca del atleta y que mide cambios en la variabilidad del ritmo cardiaco, en el pulso en estado de reposo y en el sueño de la persona.

Esta información se procesa a través de lo que llama su algoritmo de recuperación y con esa base le “dice” al atleta si debe o no seguir entrenando.

Con esto en mente, WHOOP y la Revista Outside realizaron un estudio por el que analizaron los desempeños de 2 mil 500 corredores durante 8 semanas, con y sin el uso de la “asesoría” de WHOOP.

Quienes utilizaron el dispositivo entrenaron 10 por ciento menos kilometraje, pero tuvieron resultados iguales o mejores en su rendimiento atlético, además de mejorar la calidad de su sueño.

¿Qué concluir de lo anterior? Por lo menos dos cosas. Una es que el descanso y la recuperación van creciendo en importancia en los programas de entrenamiento, al grado de que ya se comercializan servicios de última generación para medir la fatiga acumulada.

La otra es menos sofisticada, pero no menos efectiva: se hace evidente la importancia de aprender “escuchar al organismo” cuando se trata de entrenar, algo en lo insistían los entrenadores de la vieja escuela.

Recuerda que correr es salud y algo más.., mejor calidad de vida.

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