No nos gustan las declaraciones como las de Gignac cuando dijo a su arribo del mundial de clubes que: “el enemigo de un mexicano, es otro mexicano”. Posiblemente tenga razón, pero no nos gusta que las diga un extranjero, aunque ya se sienta muy mexicano. Si lo dice un mexicano, lo aceptamos, pero no si lo dice un fuereño. Lo mismo pasó con Caixinha cuando dijo: “Los mexicanos no piensan en el área”. No nos gustó, incluso se ganó la antipatía de muchos. Podemos aceptar que nuestro amigo entrañable tenga defectos, pero no nos gusta que nos lo digan, así es.

Los laguneros, por ejemplo, a mi juicio, sentimos cierto desprecio por los equipos regiomontanos, pues siempre hubo enfrentamientos entre las porras; cada quien hablaba de la feria según le iba. Lo que puedo decir es que cada vez que venían a La Laguna estos grupos, que mas que porras eran vándalos, pagados y mantenidos por los mismos clubes, había que proteger tiendas de conveniencia, gasolineras, carros estacionados fuera del estadio. En fin, eran unos vikingos del siglo XII, en su época salvaje y siempre protegidos por los medios de comunicación regios, en donde aparecían como culpables de los sainetes provocados por los regios, las porras laguneras. En fin, fue una época de verdadero vandalismo, aquí y allá. Afortunadamente eso se ha acabado, ya sea porque ya no hay apoyo de los clubes a las porras, ya sea porque ha mejorado la seguridad y, sobre todo, porque las mismas porras se han puesto de acuerdo y le han parado a su bronca. 

Esto ha provocado que en cada enfrentamiento exista mucha rivalidad, porque si bien es cierto que a billetazos nos ganan, Santos Laguna en enfrentamientos directos ha salido ganando. Quizá el desarrollo económico y la importancia de la Sultana del Norte haga que, sus habitantes, a La Laguna la vean chiquita –que no lo es–, de tal suerte que si le preguntas a un regio: “¿Consideras clásicos los enfrentamientos conta el Santos Laguna?” Te responderá: “¿Clásico? En el norte, sólo Tigres vs Rayados”. Tienen razón, es un gran clásico, sólo los laguneros que vivimos aquellos partidos de Laguna vs Torreón podemos entender los clásicos regiomontanos. Ahora, para nosotros los laguneros, enfrentar a Tigres o a Rayados y ganarles, nos hace sentir que tenemos al Coloso del Norte; y ese odio deportivo, definitivamente tiene mucha dosis de clásico. Estoy seguro que ese odio que hay de aquí para allá, también viene de regreso, porque, aunque quieren, en las más, no han podido. 

Lo anterior es a raíz de la comparación entre las dos actuaciones de los equipos regios en el Mundial de Clubes, porque habrá rayados a los que les ardió hasta la medula que Tigres llegara a la final. Porque habrá Tigres que quieran que pierda Monterrey, como al revés. Porque el odio deportivo existe en todos lados: Real Madrid vs Atlético, Betis vs Sevilla, Manchester United vs City, Chivas vs Atlas, River vs Boca, São Paulo vs Corintians, y otros mucho menos importantes como Pumas vs America. Los clásicos empiezan con los aficionados, pero los construyen los medios y, todavía más, los alimentan para que no se acaben, pues representan buenos ingresos para ellos. Asi es que mi querido Gignac, así es el odio de un mexicano con otro mexicano, es más, de un regio con otro regio.

Por lo pronto, el marcador finalizó: las fuerzas básicas del Santos Laguna en este torneo: 6; los veteranos de Tigres y Rayados 0. 

Hasta la próxima. 

Twitter: @patachueca93