Ney Blanco de Oliveira en la Corte del Rey

Charlas con Héctor Huerta

Capítulo XVII: Las meditaciones de “Pelé, durmiendo debajo de las tribunas.

HÉCTOR: La salida del Flavio Costa y el ingreso del “gordo” Feola, ¿qué tienen que ver con “Pelé”?

NEY: Mucho. He pensado en ocasiones que el fútbol brasileño es “sin querer”, queriendo”. Al igual que “Lula”, tampoco Vicente Feola había jugado en su vida un partido de fútbol. Únicamente había tenido la experiencia como gerente del Sao Paulo. Pero nada más.

Investido como nuevo Director Técnico de la selección, Feola resolvió brindar la oportunidad a los novatos que estaban destacando en la temporada 1957-58. Ahí estaban: “Garrincha”, “Zagallo”, “Vavá”, Dino Sani, “Zito”, Orlando, Altafini, “Dida”, Joel, De Sordi y por supuesto, “Pelé”.

La primera oportunidad de “Pelé” como seleccionado fue en un partido amistoso contra Argentina, celebrado el 7 de julio de 1957. Brasil perdió 1-2, siendo “Pelé” el autor del gol brasileño, su primero como seleccionado.

HÉCTOR: ¿Qué te parece si retrocedemos de nuevo en el túnel del tiempo a la antesala? A la noche del Maracaná, cuando “Pelé” dejó de ser “futuro Rey”, para consagrarse como Rey.

NEY: Podríamos imaginar una y mil cosas que pasaron por la cabeza de “Pelé” aquella mañana que descubrió su nombre en la lista de jugadores que viajarían a Río de Janeiro para integrarse en el combinado Santos-Vasco da Gama.

Imaginemos… No pudo dormir… que editó una película mental, construyendo con ojos cerrados escena por escena… Preguntándose: ¿Cómo sería el viaje en avión? ¿Podría ver Baurú desde arriba? ¿Cómo sería la ciudad de Río de Janeiro? ¿Bonita, como en las fotograrías? ¿Qué sensación experimentaría al pisar la grama del Maracaná, aunque fuera como suplente?…

Es posible que ese cuestionario lo haya contestado “Pelé” aquella misma noche, cuando dormitaba debajo de las tribunas del estadio “Urbano Caldeira”, en una víspera ansiada: la revancha consigo mismo.

Digo que es posible imaginarlo así porque conociéndolo con el carácter, la personalidad y el espíritu guerrero que posee, llegó a la conclusión de que ni el avión, ni Río de Janeiro, ni el Dinamo, ni Baurú, ni la grama del Maracaná, ni nada le interesaba tanto como jugar.

No le conformaba el hecho de ser incluido en la lista; él quería jugar. Aceptaría no iniciar, porque seguía siendo juvenil, pero callado como todo mineiro, por dentro le sacudía un volcán: el deseo de jugar.

Irónicamente, esa noche el combinado Santos-Vasco da Gama jugaría con la camiseta de la cruz de malta en el pecho, es decir: la del Vasco.

“Pelé” se presentaría ante el mundo con una camiseta extraña: la del Vasco da Gama.

A cualquier otro futbolista le hubiera conformado el hecho de pisar la grama del Maracaná. A “Pelé”, definitivamente, no.

Pero, ¿qué te parece, Héctor, si tejemos la historia parte por parte?

HÉCTOR: Adelante…

NEY: El combinado Vasco da Gama-Santos ganaba tranquilamente al Dinamo de Zagreb por 4-0. Cuando faltaban 15 minutos aconteció lo imprevisto, en una de esas decisiones acompañadas de la divinidad. El paso de los años dice que fue una bendita decisión de “Lula”, quien en ese momento habló con Gradín, entrenador del Vasco, para consultarle la posibilidad de hacer jugar a “Pelé” los 15 minutos finales. Fue aprobada la iniciativa y el futuro monarca entró a la cancha en lugar de Valdemar, el centro delantero del Vasco. En lo que se realizó el cambio pasaron tres minutos, por lo que sólo le restaban 12 al niño prospecto para mostrarse. No necesitó más. El marcador aumentó de 4-0 a 7-0. Los tres goles restantes fueron de “Pelé”, todos ellos adornados por la excelsitud y la fantasía.

El duente “Sací-Pereré”, como dijeron las crónicas, se apareció sobre la grama del Maracaná.

“Pelé” había dejado de ser excelente prospecto y futuro Rey. A partir de entonces es el Rey.

(Mañana: Los incrédulos decían: “Ver para creer…”)

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