LA FIESTA ESTÁ VIVA

Por: Rafael Cué*

Articulista invitado

Este año es el primero desde que México se erigió como nación, en que no celebraremos lo que somos con festejos taurinos en plazas de toros y con público; de este tamaño es nuestra relación como nación con la cultura de la tauromaquia; son casi 500 años del primer festejo taurino en estas tierras.

Quién hubiera pensado que un virus frenaría al mundo. Nos cambió las formas, pero al mismo tiempo nos ha permitido u obligado a no cambiar el fondo, nuestra esencia como personas, familia, sociedad y país; si bien vivimos tiempos revueltos en política, valores y objetivos.

Septiembre siempre ha logrado recordarnos que México es más que intereses políticos, guerras de poder absurdas, corrupción y las innumerables muestras de traición que muchos —no todos— de los políticos ejercen desde su tribuna. Olvidan el porqué están ahí, muchos de ellos colocados sin la mínima preparación o vocación, simplemente como marionetas de un sistema que funciona lejos de hacerlo para lo que fue creado y que costó la sangre y vida de miles de hombres para formar lo que hoy somos como país. Para estos improvisados es fácil proponer “leyes” que atropellan los derechos fundamentales de todos los mexicanos, de todos, no sólo de los que no piensan igual que ellos o sus partidos, atentando incluso contra la niñez.

México es bondad, es color, es música, es gastronomía, es arqueología, es charrería, es tauromaquia, es tequila y la suma de todo lo anterior: alegría. No dejemos que nos arranquen la alegría. No aceptemos migajas de lo que nos corresponde. Si bien existe una dolorosa desigualdad social y de oportunidades, producto de malos gobiernos, esto se está incrementando. La democracia les ha brindado a todos la oportunidad de resolver este dolor, pero ninguno ha sido ni está siendo capaz de hacerlo. Falta verdadero amor por México.

Septiembre nos inunda el pecho con amor por México, un México que hoy necesita más que nunca que no lo dejemos en manos de intereses, sectas o ideas que, probado está, no funcionan.

Las corridas de toros, especialmente en septiembre, son el centro de las celebraciones que se llevan a cabo como país. Prácticamente en todos los estados y municipios del país se celebra por lo menos un festejo taurino el 16 de septiembre, la economía se mueve: hoteles, aviones, carreteras, empleos, cultura. En 2020 no será posible. En el mejor de los casos podremos interactuar de manera virtual en festejos quizá desde alguna ganadería.

Ferias tan importantes como Zacatecas han sido canceladas; su vertiente cultural sí que tendrá vida de manera virtual en otro acierto de la empresa Zacatecas Tierra de Toros, del 3 al 24 de septiembre. Estas presentaciones y ponencias serán gratuitas para los interesados en las siguientes plataformas digitales: A los Toros con Yiyo (Aguascalientes), Tauronota (Aguascalientes), TauroAgencia (Ciudad de México); FCTH Cultura Taurina (Guadalajara), Unidos por el Toro (Guadalajara), Formafición Toros (Puebla), Tlaxcala Taurina (Tlaxcala), y NTR Toros (Zacatecas).

Juriquilla, Tlaxcala, Morelia, Hidalgo, Puebla, etc., etc., este mes no tendrán toros. Festejemos a México desde casa, con el corazón, el alma y la convicción real de ser mejores personas, mejores mexicanos y mejores aficionados, para cuando las mulillas arrastren al Covid, volvamos a las plazas de toros con la ilusión de disfrutar de nuestra cultura. En un año recordaremos lo duro que ha sido 2020 y así valoraremos más la posibilidad de gozar de nuestra cultura, nuestras ferias, nuestros toros y nuestros semejantes.

Mientras tanto el toro sigue como guardián de la dehesa, el campo bravo mexicano; 170 mil hectáreas en prefecto equilibrio ecológico están a salvo gracias a los ganaderos, mexicanos ejemplares que en los tiempos más difíciles no le dan la espalda a su país, a su pasión ni a su gente. Otro ejemplo de la tauromaquia a la sociedad.

Twitter: @rafaelcue

Foto: @boscocuefoto

*Artículo escrito para el diario El Financiero, reproducido por voluntad del autor en Intelisport.