Por: Rubén Romero

Articulista invitado

El estadounidense Jim Thorpe ganó la medalla de oro en pentatlón y decatlón en los Juegos Olímpicos de Estocolmo, Suecia, en 1912.

Pero algunos periódicos de Estados Unidos publicaron que Thorpe había jugado beisbol de manera profesional, por lo que fue despojado de sus preseas.

El atleta había recibido 2 dólares por juego y el Comité Olímpico Internacional no toleró ese ultraje a su ideario. Pero eso fue hace más de 100 años.

A partir de los años 80, presionado por sus crisis financieras, el COI aceptó la participación de atletas profesionales en los Juegos Olímpicos, y sus efectos ya se han dejado sentir.

La práctica del dopaje es cada día más grave, sacudiendo hasta sus cimientos el ideario olímpico, algo que el COI no ha podido controlar.

Pero eso no es todo: el interés por mantener limpio el ideario olímpico (libre de intereses económicos) ha sufrido un giro de 180 grados.

Hace menos de dos semanas que Thomas Bach, el presidente del COI, declaró con firmeza: “Los Juegos (de Tokio 2020) no se pueden posponer como el futbol”, respondiendo a las solicitudes de retrasar la justa a causa del coronavirus.

Esa férrea actitud provocó la reacción de los deportistas. Se le cuestionó su falta de empatía (léase falta de interés) por el bienestar de los atletas.

Seguido a eso, Canadá anunció que no asistiría a los Juegos si la fecha no se posponía. Australia se sumó a esa iniciativa y luego vinieron Francia, el Reino Unido y otros países más.

Bach y los organizadores japoneses tuvieron que ceder. Sin atletas no podría haber Juegos. Anunciaron que retrasarán su fecha al 2021, pero eso sí, sin cambiar el nombre del evento: Tokio 2020.

De acuerdo con el Nikkei Asian Review, el retraso de los Juegos podrá costar a Japón tanto como 6 mil millones de dólares. Eso es lo que tan férreamente defendía Bach.

Pero su discurso cambió radicalmente en menos de dos semanas: ahora explica que se pospusieron los Juegos para proteger la integridad física de los atletas.

Vaya que ha cambiado aquel COI de Pierre de Coubertin que despojó a Jim Thorpe de sus medallas olímpicas por recibir 2 dólares por juego de beisbol, al moderno COI de Thomas Bach.

Recuerda que correr es salud y algo más… mejor calidad de vida.

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