Por: Alejandro Tovar Medina

Articulista invitado

A veces vivimos la sensación de estar solos, quizá porque no sobra gente que se dedique a cazar fantasmas, ésos que de tan viejos parecen compañeros de escuela y circulan por los mismos barrios, por las mismas calles, con el mismo afán de estresar lo más posible. Son aliados de Astros de Houston y protegen a Verlander (175) porque esa tropa planea enlatar a los queridos Yankees, rodeados de gente lesionada mientras Greinke (14-4) y el taponero Osuna (31) sonríen.

Justin no presume de sus 257 ponches, ni siquiera haber llegado a tres partidos sin hit el último fin de semana, sino al color de su esperanza para llegar a la Serie Mundial y dejar en el camino a NYY o a los Dodgers por los que tanto se apasionan. Se miran ya campeones y no les falta razón. A los seguidores de los viejos, cansados y lesionados Mulos, nos van aplastando todas las ilusiones.

Por eso, fuga. Y entrada al arrancar de la liga italiana, donde se supone que están los niveles de calidad vedados para nosotros en este futbol de gritos, bromas y carcajadas en tv, sin que aparezca el detalle que enseñe, la anécdota que ilumina el recuerdo, solo la repetición de datos, en una adelgazada nota de miseria didáctica, o bueno, ¿qué tal si el formato es parte de una estrategia, de un plan premeditado que nos absorba y nos manipule al antojo del patrón tv?

El asunto es ver si Ancelotti da ingreso a nuestro Chucky y de pronto 0-3, hasta que llega Lozano con deseos de impactar. Lo consigue y ya en el 3-3 de drama y espectáculo, que nos reinstala en el gozo por el juego que amamos desde niños y que luego se fue diluyendo en aras de estilos de comunicación nefastos y de negocios sin fin, solo que esta vez el brioso negrito que ha venido chocando con Cristiano y compañía, decide mal y su equivocación es autogol y triste derrota.

Ese moreno por quien suspiran grandes equipos europeos se llama Kalidou Koulibaly (28) sus padres llegaron a Francia huyendo desde Senegal, buscando una mejor vida. Ahí nació el brillante zaguero. Hoy el tipo se muere de vergüenza, pues su gol cayó en tiempo de reposición. Así es el futbol. El estaba cumpliendo con su deber, no haciendo lo que quería, sino lo que pudo hacer.

A diferencia de horas, otro francés, Antoine Hubart (22) en el hermoso circuito de Spa Francorchamps, se despistó y quien le seguía le impactó y destrozó el coche y su vida en la peligrosa F2 en Bélgica, porque en esos bólidos no bastan carácter y temperamento, sino más que la protección divina, cuando el demonio se desata y va cabalgando al lado de la muerte.

Todo mundo habla en Europa de los migrantes y al menos hoy los catalanes miran solo de reojo al tema porque un morenito delgado, largo, de mirada simpática y tranco largo entró por Semedo y al rato conectó un centro y marcó de cabeza para el Barsa, a sus 16 y días. Ahora ya es el más joven, después de Bojan y Messi, en hace gol con la casaca blaungrana tan gloriosa y bella.

Se llama Ansu Fati. Sus padres lo trajeron de Guinea Bissau cuando solo tenía 6 años. Nada dicen los comentaristas del origen del juvenil, ni tampoco del estadio de El Sadar (18, 000 espectadores) la cancha del Osasuna que toma el nombre del famoso río que atraviesa la ciudad de Pamplona, ni que el inmueble dejó de llamarse “Reino de Navarra” lo cual fue un convenio con el gobierno y club para fines turísticos. ¿Pues no que la tv tiene la obligación de enseñar a su auditorio o eso no lo saben los comentaristas?. Total que ni huyendo de los fantasmas logra uno deshacerse de ellos. Para compensarnos, sería bueno que dejaran ver una pasarela donde vaya la británica Demi Rose, a falta de una cinta donde Elsa Aguirre y Sara Montiel dejaran sus vestidos largos y posaran en bikini. ¿O eso y el buen futbol solo pueden aparecer en una vida alterna?

Correo electrónico: arcadiotm@hotmail.com

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