Por: Rafael Cué*

Articulista invitado

Hace algunos meses se inició un certamen para apoyar a los novilleros que habían venido destacando en plazas de la República Mexicana, dentro de un circuito que dio seguimiento y apoyo a los toreros que fueron triunfando. “Soñadores de Gloria, 1er Nacional de Novilladas”, logró la unión nunca antes vista de distintas empresas, agrupaciones, ganaderos y medios especializados.

Este próximo domingo 21 de octubre, en la Plaza México, se llevará a cabo la gran final del certamen. Lo importante del mismo es que se ha reafirmado una gran camada de novilleros interesantes, que si la suerte y el toro los acompaña, serán los matadores del futuro, futuro que por cierto se ve plagado de oportunismo político, que a su vez va acompañado de un desconocimiento total del toro bravo tanto en el campo como en la plaza, argumentando con mentiras dichas mil veces, que los antis toman como verdad y pliego petitorio; en su derecho están de no gustar ni entender esta cultura, lo que de ninguna forma les da derecho para atropellar el nuestro, legítimo y legal que tenemos los mexicanos a los que sí nos gusta y vivimos bajo los valores de la tauromaquia. Peligroso libertinaje político basado en la prohibición a una minoría no pequeña —para nada—; a cambio de “likes” se intenta prohibir el gozar de una cultura que lleva más de 450 años en nuestro país.

Un novillero será el gran triunfador, recibirá el apoyo de empresas y ganaderos para seguir adelante con su carrera y seguramente tomar la alternativa con categoría y méritos suficientes; también recibirá por parte del anuario Matador y el artista de la sastrería taurina mexicana, César Gutiérrez, un vestido nuevo de torear, a su medida, pero sobre todo recibirá el prestigio y orgullo de ser el gran triunfador de este importante certamen.

Son muchos los novilleros que actuaron, y para beneplácito de la afición son muchos los nombres interesantes con gran proyección para convertirse en matadores.

Sin ir más lejos, el domingo pasado resultó triunfador Francisco Martínez (FOTO), novillero de San Miguel Allende, que sin duda estará en la gran final por ser quien más orejas cortó, con un total de tres. Alternó con el potosino Ricardo de Santiago, que por fallas con la espada no tocó pelo, pero que demostró que en él hay un torero interesante, sin duda, de buen concepto y mejor ejecución.

Quien tuvo el santo de espaldas fue el queretano Juan Pedro Llaguno —y fue para mí quien mejor estuvo—, sin tener novillos que le embistieran por derecho; su primero se despitorró y lidió un sobrero de San Constantino que fue muy complicado y con el que estuvo realmente bien; muy torero, con un sello asevillanado que da gusto apreciar, andándole muy bien a los toros en una lidia con movimiento y mucho ritmo, entendiendo las condiciones del novillo y resolviendo como un verdadero privilegiado. La faena a éste, su primero, fue una cátedra de torería y naturalidad. Con la espada no da pie con bola. Si a este torero se le dan toros y encuentra la forma de ejecutar la suerte suprema, será un portento de torero, distinto, elegante, capaz de expresar distintas maneras de lidiar, con sello propio, y eso vale mucho en el toreo.

Una buena novillada de Monte Caldera, muy bien presentada: el sexto, el lunar del encierro; el cuarto, de triunfo grande y arrastre lento muy bien otorgado por el juez de plaza. Nuevos toreros y ganaderías que se abren paso en este complejo medio. Muchos niños, muchas familias para acallar las mentiras antitaurinas.

Lo invito a asistir el domingo a la Plaza México, la final será todo un evento, 6 novillos de Barralva serán los sinodales de los tres novilleros. La tercia saldrá entre Francisco Martínez, José María Hermosillo, Héctor Gutiérrez y Sebastián Ibelles. Precios desde 70 pesos, entran gratis niños de hasta 10 años. No hay pretexto para no ir y defender como aficionados desde el tendido nuestra pasión: la tauromaquia.

Twitter: @rafaelcue

*Artículo escrito para el diario El Financiero, reproducido por voluntad del autor en Intelisport.

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