Yogi Berra dijo “esto no se acaba hasta que se acaba”, y sabemos que todo puede suceder en el beisbol, a pesar de eso es común que una paliza el aficionado de un equipo que va perdiendo deje el estadio o abandone la transmisión del juego, en ocasiones ocurre también con el fanático de la escuadra que está arriba en el marcador.

El sábado pasado se dio uno de esos juegos increíbles, en el Wrigley Field cuando los Bravos de Atlanta ganaban sin problemas por 10-2 en el sexto episodio y los Cachorros de Chicago remontaron por 14-10 con un racimo de 9 carreras en la octava entrada, donde el box score indica que la asistencia fue de 36 mil 788 aficionados, considerando que al estadio tiene capacidad de 41, 649, viendo las imágenes de la televisión probablemente había 36 mil 788 lugares desocupados cuando los Cachorros lograron el imponente rally.

Había poca gente en el estadio, se entiende cuando la pizarra en la sexta entrada la temperatura era de unos 3 o 4 grados centígrados, además de vientos de 35 a 40 kilómetros por hora.

El 21 de agosto de 1990 los Filis de Filadelfia llegaron perdiendo 11-1 a la octava entrada y 11-3 a la novena ante los Dodgers de Los Angeles y sacaron aquel juego en el Dodger Stadium.

Según los registros de las Grandes Ligas, el mayor de los regresos ha sido tras ir perdiendo por 12 carreras, se ha presentado en 3 veces, pero el caso más reciente el que debe ser el más espectacular, siendo en 2001 cuando los Indios de Cleveland superaron a los Marineros de Seattle por 15-14.

El regreso lo iniciaron hasta la fatídica séptima, donde se ve en las imágenes una buena asistencia en Cleveland hasta el momento, donde muchos no perdieron la fe.

La principal razón por la que el regreso de los Indios debe ser el más espectacular es que ocurrió frente a los Marineros de Seattle en 2001, cuando el equipo consiguió la marca de más victorias en una temporada de Las Mayores con 116.

Twitter: @hgcuadros

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