La fiesta está viva

Por: Rafael Cué *

Articulista invitado

 

Agosto convierte a Huamantla en el epicentro taurino y cultural de nuestro país. Considerada Pueblo Mágico, la ciudad tlaxcalteca tiene a la Malinche como fiel vigilante, solemne, imponente y de tal belleza que arranca el aliento.

La combinación de cultura, religiosidad, tradición y arte en distintas formas, hace de esta feria una de las más pintorescas y ricas en oferta para el visitante. Cuatro corridas de toros: la primera se llevó a cabo el fin de semana; la segunda es el próximo sábado; el lunes 14 es el festejo estelar: la tradicional Corrida de las Luces, donde se combinan la gran espiritualidad del pueblo mexicano, con otra de sus más arraigadas tradiciones, la tauromaquia.

Cierra la feria el sábado 19 de agosto, con una corrida a las 17:00 horas; ese día (de cierre), horas antes se suelta a toros por las calles en lo que se conoce como la Huamantlada, festejo popular con sus pros y contras, que sin duda ha colaborado para poner esta ciudad en el mapa cultural de nuestro país y del mundo.

Visitar Huamantla en agosto es darse cuenta de la importancia que tiene el toro bravo en la vida de México. Se convive con el toro en distintas formas y facetas. Este magnífico animal pasta en las mismas faldas de la Malinche, en la ganadería de Brito.

A escasos kilómetros de la ciudad se encuentran enclavadas ganaderías legendarias, como Piedras Negras, De Haro, Coaxamalucan y Rancho Seco, sólo por mencionar algunas de las 36 que pastan en el bravo y diminuto estado. Cuna de grandes toreros, como El Callao, cuyo sentimiento y forma de interpretar el toreo crearon escuela en la manera de sentir la tauromaquia para las siguientes generaciones de diestros tlaxcaltecas.

La tarde del 14, a las 17:00 horas, se llevará a cabo la tradicional Corrida de las Luces, festejo taurino de emotividad extraordinaria, incluso antes de que salte el primer toro al ruedo. Se hace una procesión con los toreros, a cada uno de los espectadores se le entrega una veladora y en total oscuridad se alumbra la plaza con la llama individual del respeto. Los acordes de un magnífico coro entonan la Salve, la piel se eriza, la emoción aumenta a un grado poco usual y la conexión con uno mismo es tan profunda, que deja una vez terminado el festejo el alma lista para vivir lo que a medianoche ofrece Huamantla.

Los primeros minutos del 15 de agosto serán un espectáculo único: más de 11 kilómetros de tapetes coloridos, con serrín se dibujarán imágenes, flores, grecas y calle a calle el camino para la procesión de la Virgen de la Asunción, que comenzará a las 0:00 de ese día. Es una experiencia mucho más que religiosa, es la unión del hombre con la espiritualidad, la devoción a las creencias religiosas; seas creyente o no, es una maravilla sentir a un pueblo unido dejando a un lado diferencias políticas y sociales.

En lo taurino, la feria ha ido pasando de mano en mano y eso nunca es bueno para consolidar un nivel de calidad dentro del medio. Han habido empresas taurinas muy buenas, exitosas, como Promotoro, que rescató una feria devastada, sin credibilidad ni prestigio, allá por 1997; le dio la vuelta, hizo las cosas bien y se ubicó a esa feria como una de las mejores por su rentabilidad, pero ahí sucedió lo que suele pasar, la corrupción puso el destino de dicha feria en manos menos profesionales, y desde entonces van dando una de cal y una de arena.

Este 2017 se ha entregado el destino de la feria a una empresa nueva, a la cual deseamos suerte, que trabajen con responsabilidad y que den más grandeza a un pueblo que ya la tiene por su valiente defensa a sus tradiciones.

Huamantla es una joya en un estado que es precioso. A dos horas de la Ciudad de México, 30 minutos de Puebla, 1 hora 15 minutos de Jalapa, es una visita obligada para el turismo cultural, religioso y, claro está, taurino.

Twitter: @rafaelcue

 

*Artículo escrito para el diario El Financiero, reproducido por voluntad del autor en Intelisport.

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