Futbol: el deporte más simple del mundo, lleno de todo y vacío de ciencia, aunque la pasión piense que es complejo; creando miles de conceptos, desde matemáticos hasta psicológicos. Todo esto desaparece cuando ponemos en la mesa a un aficionado, al que se le pueden explicar las miles de formas con que se para un equipo de futbol, o las afamadas formas de defender a balón parado si es por zona o personal – cosas de esas, que rodean al futbol – y la visión sigue siendo la misma, amor puro por unos colores.

Los tuyos, verde y blanco, de bajo perfil, aislados en una pequeña región desértica que solo necesita de ese aficionado que con esfuerzo compra una playera, no importa si es marca “Puma” o “Fuma”, que solo necesita de esa afición trabajadora; qué mejor referencia que vencer al desierto; la comarca no necesita publicidad, ni narradores que en las transmisiones televisivas sean más localistas que mi madre al hablar de mí; solo te necesita a ti, aficionado; no importa cómo veas el futbol, pegado a números o a un cronómetro.

Es imposible no sentir, importando una nada las opiniones de los ateos futbolísticos, es imposible no sentir una ilusión, se siente como cuando de joven comienzas con una noviecita que al final termina siendo tu esposa; Santos Laguna es la cónyuge de muchos laguneros; si ponemos en la balanza todos los argumentos para desacreditar al futbol con el fin de hacernos ver que este deporte tiene todos los pecados capitales, pareciera que es imposible encontrar solo uno que equilibre la balanza; afortunadamente lo hay, y es el verdadero aficionado; no el que consume más, ni el que defiende a su equipo con violencia; es el que prioriza la convivencia familiar, el que anda con la bandera de orgullo de ser lagunero y que, cuando las cosas andan mal, dice: Esto es futbol; acompañado de un análisis lógico, de un enojo momentáneo que no influye en su vivir; por cultura estoy seguro de que la comarca es así.

Mi cuñado, hermano de mi Santos Laguna, me dice: “eres de Santos a más no poder, hablas muy bonito del equipo y no, por mí corre sangre azul, no precisamente por ser un príncipe, sino porque soy del Cruz Azul”. Imaginen las miles de experiencias y juegos sentimentales que he tenido. Ahora, ¿por qué hablo así de Santos Laguna? Porque gracias a Santos Laguna entiendo de futbol, creador de miles de recuerdos que me hacen sonreír. Ahí está, cuñado; por eso hablo así de este equipo.

Santos Laguna te necesita…

¿Sabes cómo te necesita? Siendo coherente y, sobre todo, disfrutando dejar lo incomparable para otros; eso no va aquí.

Twitter: @pera10

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