Tuvieron que pasar 108 años, para que los Cachorros de Chicago rompieran la tan famosa maldición de la cabra y se llevaran el máximo galardón del beisbol de Grandes Ligas, ahora contra los Indios de Cleveland, un equipo que también tiene una sequía de 68 años sin ganar el Clásico de Otoño.

108 años, no sé usted estimado lector, pero yo no me lo puedo creer, cómo es que el beisbol nos brinda emociones tan fuertes que nos hacen olvidar por un momento las preocupaciones de la vida diaria para concentrarnos en un diamante que tiene los ojos del mundo encima, y donde luchan con los dientes apretados 18 hombres tratando de llevarse el máximo honor de un deporte tan tradicional en los Estados Unidos.

108 años, repito, es muy probable, que no exista ninguna persona en la actualidad que haya visto aquel campeonato de los Cachorros en 1908, y si es que existe, ya puede morir en paz. Las personas de experiencia saben que el beisbol nunca deja de sorprendernos, y ahora lo hizo de nuevo, los Cubs son campeones en este 2016.

Si usted creía que lo había visto todo, le faltaba ver a los Cachorros coronarse en la gran carpa, si usted ahora cree, que ya lo ha visto todo, el béisbol le tiene una magnífica respuesta: “le faltan por ver un millón de cosas más”.

Fue una increíble Serie Mundial, siete partidos, dos equipos hambrientos de triunfo, lanzadores intratables, momentos épicos, un séptimo partido que se fue a 10 entradas, y que ni la misma lluvia quiso perdérselo, solo llegó a pasar lista y los dejó continuar, para jugar la décima y definitiva entrada en donde se escribió una de las historias del deporte que vivirá por siempre.

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Y a toda la gente que vio la Serie Mundial sin conocer mucho de beisbol y les gustó, bienvenidos al mentado Rey de los Deportes, no se sientan villamelones si no descubridores, de esto era de lo que se estaban perdiendo.

Qué grande es el beisbol en los Estados Unidos, qué gran negocio, qué pasión, qué insólito es presenciar un título de los Cachorros de Chicago.

¿Cuál será la sensación del jugador al momento que ve caer el último out para ganar la Serie Mundial, cuál será la sensación que tiene desde el momento en que ve que es probable hacer el out? ¿Cuál es la sensación de una afición que nunca había visto ser campeón a su equipo, y ahora lo hace después de haberlos visto fracasar toda su vida?

¿Qué rayos sería de la vida si no hubiera beisbol?

No hay palabras Cachorros campeones, bendito beisbol que da emociones como estas, qué agraciados nosotros de vivir en un año donde los cachorros salen campeones.

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Roberto Piña

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