En las últimas 48 horas, hemos sufrido el deceso de dos personajes icónicos de la Fiesta Brava – Rodolfo Rodríguez “El Pana” – y del boxeo – Muhammad Ali –. Además de la cercana fecha de sus decesos, ¿qué tuvieron en común ambos personajes?

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Rodolfo Rodríguez “El Pana”, nacido en Apizaco, Tlaxcala el 22 de febrero de 1952. Hijo de un policía judicial que falleció cuando él tenía solamente tres años de edad. Desde niño tuvo que trabajar, tuvo varios empleos, uno de ellos como panadero – de ahí su apodo, “El Pana” –. A la par de su vida difícil, en la que tenía que salir a trabajar duro cada día para lograr su sustento, se inició en la práctica de la Fiesta Brava. Destacó como novillero, mas fue bloqueado en muchas ocasiones, lo que devino en que su carrera no despuntaba como hubiera sido lógico. Sufrió percances, cornadas, cayó en el alcoholismo; sin embargo, logró salir adelante. Tomó la alternativa como matador de toros en la Plaza México, teniendo como padrino a Mariano Ramos y como testigo, a Curro Leal. El alcohol y las desafortunadas declaraciones que solía realizar motivaron que su carrera quedara estancada.

Tradicionalista en unos aspectos y rebelde en otros, Rodolfo Rodríguez “El Pana” se declaró “El último romántico del toreo”, conservó el estilo de los grandes toreros de hace siglos: arribaba a las plazas en donde actuaría en una calandria – vehículo tirado por caballos –; rara vez sus trajes tenían bordados en oro, normalmente sus trajes llevaban pasamanería en color azabache o, a lo mucho, bordados en plata; caminaba con el garbo que solían hacerlo los clásicos de la tauromaquia; realizaba el paseíllo enfundado en un sarape a manera de capote de paseo y se expresaba utilizando palabras propias del castellano antiguo, que muchas personas desconocen. A pesar de su escasa instrucción escolar, adquirió mucha cultura y aprendió varios idiomas gracias a su quehacer como matador de toros.

Por otro lado, Muhammad Ali nació en Louisville, Kentucky el 17 de enero de 1942, siendo bautizado como Cassius Marcellus Clay, Jr. A temprana edad se inició en la práctica del boxeo, llegando a ganar medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma 1960, a sus escasos 18 años de edad. Brincó al profesionalismo y cuatro años después, se proclamó campeón mundial de los pesos completos al noquear a Sonny Liston. Un día después, anunció su conversión al Islam, cambiando su nombre a Muhammad Ali, que en árabe significa Mahoma, hijo de Alá o El Amado de Dios; renunciando a su antiguo nombre, el que dijo, era nombre de esclavo que él no había elegido.

Objetor de conciencia, se negó a enlistarse en el ejército y participar en la guerra de Vietnam, lo que le significó perder el campeonato del mundo. En 1970 regresó a los cuadriláteros volviendo a ganar el campeonato brindando peleas que aún se recuerdan como las escenificadas contra Joe Frazier, George Foreman y Leon Spinks. De estilo ortodoxo en el ring, combinaba la movilidad de un peso mosca con la pegada de un peso completo. Se movía como mariposa y picaba como abeja, así definía su estilo.

Rodolfo Rodríguez “El Pana” falleció treinta y tres días después ser pisado por el toro “Obrero” de la ganadería de Guanamé, que lo dejó disminuido físicamente, para después ser atropellado por “Pan Francés” de la misma ganadería, lesión que le causó una fuerte lesión en las cervicales que le produciría cuadriplejía. Muhammad Ali falleció tras luchar durante años contra el Mal de Parkinson.

Tanto Muhammad Ali como Rodolfo Rodríguez “El Pana” fueron personajes que destacaron en sus respectivas profesiones a pesar de las vicisitudes que tuvieron que enfrentar en la vida. Polémicos ambos, llenos de fanáticos y detractores, finalmente dejaron un legado para sus seguidores y para las profesiones que practicaron.

A pesar de la violencia inherente tanto en el boxeo como en la tauromaquia, estos dos exponentes pasarán a la historia por ser ya sea mensajero de paz, como fue nombrado Ali, o como artista bohemio, el caso de “El Pana”.

“Muhammad Ali pertenece al mundo, pero sólo tuvo un pueblo natal”, declaró orgulloso esta mañana Greg Fischer, alcalde de Louisville. Seguramente declarará lo mismo Jorge Luis Vázquez, alcalde de Apizaco, cuando los restos mortales de “El Pana” arriben a su tierra natal para descansar en paz.

Perdimos a dos íconos, nos queda su legado.

Agradezco sus opiniones y comentarios

enrique@maciasweb.com

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