Escuchar al Presidente del Grupo Pachuca hablando acerca de las nuevas disposiciones de la Femexfut en cuanto a los extranjeros, es admirable. Un hombre que se ha manejado muy bien en cuanto a imagen se refiere. Esta persona está en su momento, ya lo hablábamos en el PATACHUECA anterior con estos tres jóvenes que han puesto al Club Pachuca en el lugar donde está. Sin embargo, no veo a ningún mexicano como titular en la delantera ni en la defensa, salvo García, lateral izquierdo llegado del Veracruz. Si Pizarro, Lozano y Gutiérrez son titulares es porque son mejores que los extranjeros, o porque su calidad así lo demuestra, no porque sea muy buena gente y que por política del club se tiene que jugar con cinco mexicanos. Yo le preguntaría a este Señor: ¿por qué no tiene un centro delantero mexicano? ¿Por qué trajo defensas extranjeros y dejó en la banca a Hugo Rodríguez? Mi respuesta es: nada tiene que ver la nacionalidad en una cancha de futbol, en la cancha juegan los mejores. Cuántos años batalló Pachuca contratando extranjeros que no funcionaron, como los ecuatorianos Borja o Segundo Castillo entre otros. Cuántos años no dio nada la “gran cantera tuza”. Desde el Clausura 2007 no han probado las mieles de un campeonato y en esa ocasión, solo a Leo López, central michoacano y Jaime Correa, medio de contención duranguense, se puede decir que los debutó el Pachuca. Un equipo plagado de estrellas extranjeras: Calero, Caballero, Chitiva, Damián Álvarez, Mosquera, Chaco Jiménez. De ahí a la fecha, Pachuca solo ha sido parte importante de la media tabla; a pocos jugadores ha debutado en estos últimos nueve años. Y ahora que salieron estas tres joyitas, le sirven de bandera para presumir su gran cantera. Es de admirar el emporio futbolístico que ha creado Jesús Martínez, empresario que ha sabido crecer en base a este deporte: La Universidad del Futbol (privada), centros comerciales y el famoso Salón de la Fama, son de reconocer; pero con que ahora se quiera erigir como el mesías del futbol mexicano, no estoy de acuerdo.

pizarro

Siempre se ha dicho: “México tierra de porteros”. ¿Por qué no hemos sido tierra de delanteros? ¡Claro que los hemos tenido! pero contados con los dedos de las manos; sin embargo porteros en este momento tenemos cinco o seis, y a través de la historia podemos contar muchos más. Nos molestó cuando Pedro Caixinha dijo: “El delantero mexicano no piensa”; aunque nos moleste, dijo la verdad; pocos, muy pocos son los delanteros mexicanos que saben qué hacer con el balón dentro del área. Ver a Cardona o a Carlos Sánchez resolver como lo hicieron ante el América nos demuestra que esos chispazos los vemos poco en nuestros jóvenes, de ahí que se tengan que importar este tipo de jugadores.

Para mí el futbol no es de nacionalidades, si no pregúntenle a los seguidores de: Monterrey o América; o a los del Real Madrid, Barcelona, Chelsea o Manchester; o incluso al Bayern. Cuando un equipo gana un campeonato lo que menos importa es si son importados, naturalizados o no; el hincha está feliz y punto. Ese nacionalismo estúpido que algunos remarcan y persiguen es nefasto y se encuentra fuera de época. El nacionalismo está en otra parte: Ser buena persona y amar a su país en todos sentidos, no en un jueguito de futbol.

Repruebo a aquellos empresarios y promotores que hacen dinero a costa de jóvenes con poca preparación. Repruebo a esos promotores que, coludidos con entrenadores y directivos, nos llenan de jugadores mediocres. Eso es lo que se tiene que acabar, contra eso se tiene que reglamentar y castigar a los vividores del futbol. El deporte no es la guerra; ni se defiende una bandera, ni pretende cambiar el orden social de un país; el deporte es entretenimiento, diversión. En resumen, bienvenidos todos aquellos que dejan huella, todos aquellos que se vuelven ídolos, que son mejores que nosotros y que nos obligan de alguna manera a superarnos; ya basta de lloriqueos, mejor seamos mejores.

Twitter: @patachueca93

Anuncios