LA FIESTA ESTÁ VIVA

Por: Rafael Cué*

Hace una semana, el Senado de la República votó a favor de la Ley General en Materia de Bienestar, Cuidado y Protección de los Animales. Esta votación ha sido un hecho histórico en favor de la ecología y del respeto a nuestras tradiciones, algunas de ellas, como la tauromaquia, con cinco siglos de historia en México.

Tauromaquia Mexicana A. C. es una agrupación que lleva más de una década defendiendo y promoviendo esta cultura, tan mexicana como española y, por ende, universal. La lucha ha sido ardua, en ocasiones sin contar con la misma voluntad por parte de los políticos para escuchar a las partes interesadas.

Las hordas prohibicionistas, financiadas por entes extranjeros, han mantenido una continua injerencia en los intereses nacionales, y no solamente en los de quienes gustamos de la tauromaquia y vivimos bajo sus valores. Estos actos de injerencia desde el extranjero, operados incluso por extranjeros, van en contra de la libertad de todos los mexicanos. Todos y cada uno de los mexicanos debemos contar con las mismas opciones de libertad: ir o no ir a los toros, pero nunca prohibirlos ni boicotear esta industria.

Es por eso que felicito a los senadores de la República: han actuado con criterio, escuchando a los interesados y obrando con sentido común, valor y profundo respeto a los mexicanos.

Esta ley, aprobada por el Senado de la República y que aún debe ser votada y aprobada por la Cámara de Diputados, no prohíbe la tauromaquia y deja su regulación en manos de los congresos estatales; es decir, la mantiene como una actividad lícita, apegada a la legalidad mexicana, como siempre ha sido, solo que ahora queda claramente expuesto.

Esta nueva ley general deberá armonizarse en cada uno de los estados de la República, lo que garantiza que nuestras tradiciones no podrán ser prohibidas desde el ámbito federal.

El mayor logro es que la tauromaquia podrá tener otros 500 años de vida en México. No sé si se llegará a tanto; quizá un día no haya un niño que sueñe con ser torero ni otro que dedique su vida a la crianza del toro de lidia. De la mano de este logro, que no ven los prohibicionistas —que no ecologistas—, se garantiza que los ganaderos de toros de lidia en México, agrupados en la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia con 259 ganaderías ubicadas en 24 estados, podrán continuar con su pasión y con su labor verdaderamente ecológica al mantener más de 170 mil hectáreas en perfecto equilibrio natural, donde subsisten cientos de especies animales, desde insectos hasta mamíferos, además de la flora y la vegetación regional, gracias al toro de lidia. El hato ganadero de lidia está formado por aproximadamente 118 mil cabezas, de las cuales alrededor del 7% llega a las plazas de toros a cumplir con su objetivo de vida, que es, en parte, mantener el entorno ecológico y la vida en absoluta libertad de vacas, sementales, becerros, becerras, novillos y toros. Es curioso, porque los que se dicen ecologistas esto no lo ven, no lo conocen; su objetivo es únicamente prohibir.

Es por esto que celebro el valor de la Cámara de Senadores y espero el mismo comportamiento de la de Diputados, porque con la aprobación de esta ley sí están protegiendo al toro de lidia, a toda una especie, un ecosistema, una cultura y una industria.

Se han sacudido el intervencionismo extranjero prohibicionista, han velado por la libertad de los mexicanos y han protegido a los más de siete millones de compatriotas que vamos a los toros. En México se celebran cada año 4,686 festejos taurinos en 1,137 localidades de 669 municipios. Esta industria mueve anualmente alrededor de 9 mil millones de pesos de manera lícita, pagando impuestos y generando economía. ¿Y hay quien la pretende prohibir?

Se ha ganado una gran batalla, pero no la guerra; tocará a los estados de la República demostrar su convicción por la libertad y por nuestras tradiciones.

X (antes Twitter): @rafaelcue

*Artículo escrito para el diario El Financiero, reproducido por voluntad del autor en Intelisport.